Straßen aus Zucker 2014-08-30T13:12:25Z Copyright 2014 WordPress strassenauszucker <![CDATA[En lugar de una introducción]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/30/en-lugar-de-una-introduccion/ 2014-08-30T13:12:25Z 2014-08-30T13:12:25Z Allgemein Other Languages ¿Porqué una revista antinacional internacional?

La revista Calles de Azúcar („Straßen aus Zucker“) se ha publicado hasta ahora solo en alemán. Fue fundada en 2009 en Berlín como proyecto periodístico juvenil como reacción a las exaltaciones nacionalistas alemanas coincidiendo con el mundial de fútbol. A causa de las muchas reacciones positivas se ha convertido en una revista regular. Consta ya con nueve ediciones, la última con más de 180.000 ejemplares, leídas en todas las regiones de Alemania. Calles de Azúcar trata temas como la crítica al cotidiano, la crítica al capitalismo, al nacionalismo y a la religión, así como artículos sobre amor, relaciones de géneros y sexualidad. Intentamos mantener los textos comprensibles para el público general. Ya hay demasiados textos de izquierda que intimidan y hacen sentir pequeñas a las personas.
Si escribimos en alemán, se pierde un punto muy importante en el camino: el intercambio internacional. Siempre nos sorprende que las discusiones de la izquierda estén tan fuertemente concentradas y separadas por áreas idiomáticas. Nos parece que sólo tenemos una vaga idea sobre debates en las izquierdas de otras regiones del mundo. Y si vamos, por ejemplo, a Latinoamérica o a Estados Unidos nos vemos a veces confrontad@s con extrañas ideas de lo que supuestamente está pasando en la izquierda germanohablante. Pero, como se necesita un montón de gente en muchas partes del mundo para poder cambiarlo, queremos comunicarnos y entendernos. Por eso ahora, por fin, una edición internacional en castellano. Ediciones en otros idiomas están planeadas. Queremos discutir y conectarnos. Queremos debatir más allá de las fronteras idiomáticas (y, por supuesto, más allá de las fronteras nacionales). Esta edición contiene temas que nos preocupan y que son de gran importancia para nosotr@s. Si quieres participar en la discusión, nos puedes escribir: saz@riseup.net
Con tu permiso, publicaremos las cartas y el diálogo que surja de ellas en la página web.
Este deseo de intercambio y discusión se basa en dos principios que queremos explicar a continuación: un movimiento que representa nuestros intereses y deseos tiene que ser (entre muchas otras cosas) antinacional e internacionalista.

¿Por qué antinacional?
La respuesta más frecuente que oímos al declararnos antinacionales es que éste también es “nuestro país”. Es cierto que la mayoría de la gente viviendo en un país tiene documentos oficiales o el pasaporte de ese mismo país. Eso significa que tienen el permiso oficial para vivir y trabajar en él. Si no encuentran trabajo, una instancia gubernamental de ese mismo país les molesta, les fuerza a encontrar un trabajo o les criminaliza. Es „su propio país“ el cual les ofrece un mundo lleno de situaciones competitivas, en el cual las escuelas y guarderías educan y enseñan (que un@ tiene que esforzarse para encajar en la sociedad). Todo esto se debe a que el Estado quiere y tiene que imponerse frente a otras naciones y el bienestar de un@, desgraciadamente, depende del éxito que „su“ país tenga en el mercado internacional. Y si éste decide que alguna otra nación es el “enemigo” actual y los soldados profesionales no son suficientes, un@ mism@ es enviado a disparar a alguien o a ser disparad@… Qué cosa más chévere.
Para la gente que no tiene pasaporte del país en el que vive, el concepto de nación es mucho más violento. Ell@s tienen que protegerse por una parte del racismo de la sociedad y por otra parte del acoso estatal. Con lo anteriormente expuesto, un@ se da cuenta de que para nosotr@s el problema no es un nacionalismo o patriotismo (que nosotr@s entendemos como lo mismo), o que l@s que ostentan el poder no sean l@s adecuad@s. El problema es más profundo. Por eso nos definimos, no solamente como antinacionalistas (con eso hasta algun@s liberales podrían estar de acuerdo), sino como antinacionales. La nación y el amor por ella son mortales.
El régimen que me domina se hace llamar Alemania. Para la gente en Argentina se llama Argentina y en Rusia es llamada Россия. Un ejemplo puede mostrarlo mejor: durante la Eurocopa en 2012 algun@s desearon que Grecia ganara “porque el país, sumido en crisis, necesitaba esperanza y alegría”. Esto es una muestra de la capacidad aglutinadora del nacionalismo: las tensiones sociales deben olvidarse al ritmo de la música; las personas sin techo deben – aunque no tengan comida – por lo menos tener motivos para alegrarse y estar orgullos@s de su país. Pero ese orgullo impide un cambio real de las relaciones de poder que producen el hambre y la indigencia. Mucha gente en Grecia tampoco se preocupa ya por el éxito nacional. Porque saben que así no mejoran sus condiciones de vida. Estas personas empiezan a tomar las riendas de su vida de forma colectiva, dentro de los límites posibles. Igual como lo hicieron algunos hace un par de años en Argentina.
Yo tampoco aspiro al crecimiento del Producto Interior Bruto. En cualquier caso, tampoco voy a recibir nada de eso. E incluso la gente que se beneficiaría de ello estaría al fin y al cabo mejor en una sociedad diferente, organizada racionalmente. Rechazo el discurso proteccionista según el cual debemos apretarnos cada vez más el cinturón para garantizar la competividad de la economía nacional en el mercado internacional.

También rechazo los discursos liberales según los cuales un@ debe estar orgullos@ de la Constitución o de las leyes sociales de “su” estado. El simple hecho de no poder elegir cual Constitución del mundo me gusta más y poder hacerme entonces ciudadan@ de allí, deja al descubierto que la idea de “nación” como garante del bienestar es una falacia. Me niego a la exaltación de “mi” equipo nacional. El nombre de mi nación, sólo grito en memoria de sus víctimas. Con los colores de la bandera nacional arreglo una combinación de colores llena de esperanza (al cortar la línea amarilla de la bandera alemana resulta una bandera rojinegra), o sencillamente la bandera me da igual. No necesito una nación, necesito amig@s.
Quiero buenas condiciones de vida para tod@s y quiero que decidamos junt@s qué significan buenas condiciones de vida. Que no nos diga ninguna institución gubernamental o parlamento (cuyos miembros pueden permitirse un tipo de vida totalmente diferente) ni tampoco las condiciones coercitivas, que como tal sólo existen en el capitalismo, que los sueldos, los subsidios o la asistencia social para inmigrantes son más que suficientes.

¿Por qué internacionalista?
Como internacionalismo entendemos el intento de romper fronteras nacionales. Por eso nos da dolor de cabeza la idea de internacionalismo que prima en algunos círculos de izquierda, si internacionalismo significa apoyo automático a cualquier movimiento de resistencia en cualquier parte del mundo. Nosotr@s no nos solidarizamos con todas las personas que se rebelan, sino que primero preguntamos por sus razones. La lógica según la cual el/la enemig@ de nuestr@ enemig@ es automáticamente nuestr@ amig@ no nos convence. Nuestra solidaridad depende de objetivos emancipadores, los cuales defendemos con argumentos. Criticamos a l@s que toleran el racismo y el antisemitismo, l@s que rechazan a homosexuales o transexuales. Criticamos a l@s que reproducen comportamienos marciales apoyando así la dominación patriarcal. L@s que esperan disciplina de partido o buscan héroes del trabajo, en lugar de reducir el trabajo. No tenemos nada en común con las personas cuya crítica del capitalismo se reduce únicamente a responsabilizar a l@s banquer@s de forma personal, ni tenemos nada en común con l@s que quieren mantener la pureza imaginaria de los pueblos y critican la dominación solamente porque está ejercida por gente que no viene de la misma nación sino de otra (“dominación extranjera”). No importa si están en contra del mismo poder que nosotr@s estamos criticando. No queremos tener éxito a cualquier precio, sino éxito en lo que verdaderamente queremos y deseamos políticamente. L@s que olvidan todo por lo que luchan, sólo para ser más, nos dejan perplej@s.
Pero entonces, ¿qué entendemos nosotr@s por internacionalismo? Actualmente la gente se divide entre “naciones” y “pueblos”. Nuestra meta es que tod@s vean que esa separación impide que la gente por fin se una. Sólo existe una humanidad. El amor a la nación “propia”, sea por la razón que sea, es exactamente lo contrario a la solidaridad política entre personas a la que nosotr@s aspiramos. Patriotismo y solidaridad internacionalista se excluyen entre si. L@s patriotas se convierten a largo plazo siempre en nuestr@s enemig@s, porque su meta final nunca será la liberación de la humanidad.
Con eso ya se explica por qué somos internacionalistas. ¿Por qué confinar nuestra reflexión dentro de las fronteras de las naciones a las cuales nos oponemos, cuando nos sentimos mucho más carcan@s a una feminista en Benín que a un racista de Berlín?
Por otro lado, el capitalismo está constituido como sistema mundial. Es imposible construir el comunismo antiautoritario, en el que por fin se produzca según las necesidades, unicamente dentro de un sólo país. Inmediatamente se tendría en contra a los ejércitos del mundo, siempre preparados para reprimir sangrientamente cualquier intento de establecer un marco político que posibilite una vida mejor para tod@s. Además, ya que la economía mundial está basada en la división del trabajo, un@ tendría que aceptar criterios capitalistas de mercado y competitividad para abastecerse de bienes que no se pueden encontrar ni cultivar en la región propia, lo que condicionaría enormemente la economía propia orientada según la necesidad. Por eso tenemos que empezar desde ya a establecer vínculos y organizarnos internacionalmente en tiempos en los que la revolución aún no es factible, como un paso previo a ésta. En tiempos en los que somos sólo una pequeña minoría radical, queremos construir estructuras que funcionen más allá de límites idiomáticos. Estructuras, en las que se puedan poner a prueba formas de organización, para que una vez alcanzado un contexto revolucionario, podamos discutir al margen de jerarquías sobre una sociedad liberada. Porque queremos que nunca jamás nadie siga a nadie y porque creemos que este tipo de comunicación libre de jerarquías debe ser aún aprendida y practicada. ¿Cómo podemos romper con la jerarquía del conocimiento? ¿Cómo garantizar que no sólo hablen los mayores y los hombres? Pero también: ¿cómo escribir textos de forma conjunta y que tod@s puedan entender sin simplificar el contenido?,
¿qué formas de organización son adecuadas y útiles para ello? ¡Nosotr@s queremos intentarlo!
Si tú también quieres, escríbenos. ¿Conoces grupos que tienen el mismo proyecto? Entonces ayúdanos a conseguir su contacto. Si quieres repartir esta revista escríbenos y te la mandamos gratis (puede demorarse depende si hay plata). Pero ahora: diviértanse leyendo. Y si estás en desacuerdo con algún artículo y quieres criticarnos, ¡no dudes en escribirnos!

Para seguir leyendo:
Anderson, Benedict (1993):
Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. México: Fondo de Cultura Económica.
Sinal de Menos São Paulo [www.sinaldemenos.org]
Etcetera Barcelona [www.sindominio.net/etceterantinational]

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strassenauszucker <![CDATA[„Aber es gibt natürlich immer noch Leute, die uns für den Werbeclip hassen“]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/21/aber-es-gibt-natuerlich-immer-noch-leute-die-uns-fuer-den-werbeclip-hassen/ 2014-08-21T06:36:04Z 2014-08-21T06:36:04Z Allgemein Sweet Talking Hier der zweite Teil unseres Interviews mit Alec Empire über False Flags, Black Flags, Urheberrechte und Datenschutz

Euer Lied „Black Flag“ ist eigentlich eine Hommage an die Hackerszene, wurde dann aber von Sony für einen Werbespot benutzt. Was war da los?
Wir haben einen Song gemacht, in dem es um Dinge wie Wikileaks und um Whistle-Blowing geht. Dann hatten wir eine “Viral-Idee”, die nicht unbedingt sehr neu war: Nämlich dass die Fans uns Material für’s Video schicken, und am Ende sind nur die Leute, die ihr Material eingeschickt haben zu sehen und nicht wir.
Das ganze wurde interessant, als ein paar Wochen später Occupy Wall Street losging. Plötztlich haben viele Anonymus-Aktivisten gefragt, ob sie ihr Material einschicken können. Eigentlich war ja das Konzept, dass man den Song mitsingt, um sich zu der Message zu bekennen. Bei den Anonymus-Leuten sieht man natürlich gar nicht, dass die den Mund bewegen, weil sie diese Masken tragen. Aber wir haben gesagt: „Ja klar, schickt’s trotzdem!“ Und dann haben wir total viel Material bekommen. Aus Chile, von den Studierendenprotesten, aus Japan von den Anti-Nuclear-Protesten. Und dann bekamen wir sogar noch von Wikileaks Material von Julian Assange, wie er in London gesprochen hat.

Zur selben Zeit hat auch Anonymus das so ein bisschen als ihre Hymne gewählt, und es waren viele Clips auf Youtube. Wir hatten den Track als free download und dann ist er überall aufgetaucht. Der war dann auch plötzlich bei CNN, wenn die über Hacking berichtet haben.
Wir haben generell die Regel: Wenn jemand bei Youtube Sachen von uns reinstellt, schicken wir da jetzt keine Anwälte hinterher oder so. Wir sind da jetzt nicht so, dass wir alles aus der Hand geben und dann jammern, dass es falsch verstanden wurde.
Wenn jetzt Neonazis einen Song von uns nehmen würden, dann würden wir vielleicht doch den rechtlichen Weg gehen, um das zu unterbinden. Obwohl ich selbst da lieber andere Wege suchen würde.

Jedenfalls war es dann so, dass Anfang 2012 diese Anfrage von Sony kam. Die hatten irgendwas Neues auf den Markt gebracht und mit dem Song, den sie eigentlich für die Werbung nehmen wollten, hat irgendwas nicht geklappt. Die hatten aber die Werbespots fürs Fernsehen schon gebucht und brauchten schnell was Neues. Der Director fand den Song gut, irgendwie war klar, dass die den Sinn nicht so ganz verstehen. Ich hab dann im Vorfeld mit Leuten von Anonymus abgesprochen: OK, das Geld landet bei uns und ich überweise das dann direkt an diese Anwälte die Aktivisten unterstü… also, vertreten. Davor war ja gerade dieser Sony-Hacking-Skandal, ich weiß nicht, ob ihr das mitbekommen habt, wo die Playstation von Anonymus-Leuten gehackt wurde. Auch als Reaktion, weil Teenager zu riesigen Geldstrafen verurteilt wurden, weil die ihre eigene Software raufgespielt haben und so.
Da haben wir gesagt wir fänden das gut, wenn wir das Lied benutzen und das Geld dann durch-channeln, also das war halt eben…
Als der Spot lief wurde unsere Website zuerst angegriffen, von Hackern, die davon nicht wussten. Aber wir waren mit anderen in Kontakt und nach einem halben Tag hat das aufgehört.
Und als die Presse dann davon gehört hat, hieß es dann: „ATR haben das Geld von dem Sony-Spot an Anonymous-Hacker gespendet“. Und dann sind die natürlich total ausgerastet und wollten eigentlich den Spot wieder aus dem Fernsehen nehmen, aber haben sie dann auch so kurzfristig nicht mehr machen können, also es war ganz lustig. Kann man im Internet glaub ich ganz gut nachlesen. Aber es gibt natürlich immer noch Leute, die uns dafür hassen, weil sie finden, man darf keinen Song in einem Werbe-Clip haben. Aber es war für ne gute Sache wenigstens… .

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strassenauszucker <![CDATA[„Riot sounds produce Riots“]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/18/riot-sounds-produce-riots/ 2014-08-18T07:57:16Z 2014-08-18T07:57:16Z Allgemein Sweet Talking Hier der erste Teil des Interviews mit Alex Empire über Nationalhymnen, Weihnachtslieder und Techno und Politik in den 90ern.

Ihr habt euch in Interviews häufig auf das Konzept „Riot Sounds“ bezogen, also die Idee, dass man mit Sounds Aufstände hervorrufen kann. Wir haben uns noch mal ein Video von 1999 angeguckt. Bei der damaligen 1. Mai-Demo hat das ja ganz gut geklappt. Ist das immer noch euer Konzept?

Es gibt ein Gedicht von William S. Borroughs, „Riot sounds produce Riots“. Da geht es darum, was passiert, wenn man Riot-Sounds abspielt; z.B. im Supermarkt oder oder irgendwo auf einem öffentlichen Platz. Die Leute denken, „es geht irgendwas ab“, und dann ruft vielleicht auch noch jemand die Polizei und es entsteht wirklich ein Riot. Zuerst wird es simuliert, und dann wird es Realität.
Das ist auch die Idee hinter der Band: wir machen mit einem Atari-Computer aus den 80igern Musik, und versuchen, die Energie von Punk und allen möglichen Musikstilen, die revolutionäre Energie in sich haben, “nachzuprogrammieren”, um zu einer Simulation von Riot beizutragen.


Das heißt natürlich nicht, dass jetzt immer ein physischer Riot entstehen muss, aber meistens ist es schon so, dass es den Status Quo stört, wenn die Leute dieser Energie ausgesetzt sind.
Bei einer Punkband erwarten die Leute halt einen ganz bestimmten Sound. Wir finden es gut, dass aufzubrechen, und die Erwartungen nicht zu erfüllen.
Natürlich ist es mittlerweile so, dass sich Leute an unsere Musik gewöhnt haben, anders als vor 20 Jahren.
Es geht darum, Songstrukturen aufzubrechen, Geräusche zu benutzen, die Adrenalin ausschütten im Körper – sowas interessiert uns. Es interessiert uns nicht, einen Song zu schreiben, der einer bestimmten Struktur folgt, wir benutzen zwar solche Elemente, um die Leute reinzuziehen, aber dann brechen wir sie auf.
Derselbe Effekt funktioniert auch in anderen Medien, in Filmen, überall. Dass es halt nicht läuft wie im Fernsehen, wo es immer gleich funktioniert und die Leute denken: Ok, dass muss ich jetzt halt so akzeptieren.

Wofür und wogegen wollt ihr denn Riots produzieren?
Wir sind der Meinung, dass Musik so etwas wie ein „Grid“ ist, eine Art Denkschema. Viele Leute verhalten sich, wenn sie Musik hören, in einer bestimmten Art und Weise. Jede_r kennt das Beispiel von weihnachtlicher Musik, die sofort die entsprechenden Stimmungen hervorruft. Ähnlich ist es beim Militär oder in der Kirche oder eben zu politischen Anlässen – vielleicht kann man da sogar Nationalhymnen mit einbeziehen: plötzlich funktionieren Leute, und das finden wir gefährlich. Weil die Musik eben dazu führt dass die Leute sich sofort anpassen und in einer bestimmten Art und Weise verhalten – und dadurch manipulierbar sind. Man sieht das auch in der Werbung, die benutzt das ziemlich ausgeklügelt, um Leute dazu zu bewegen, Produkte zu kaufen. Auch die Politik benutzt das, um Emotionen zu schüren, z.B. wenn Leute durch das Abspielen der Nationalhymne in eine patriotische Stimmung gebracht werden sollen, etwa in Kriegssituationen. Bestimmte Musik wird gezielt produziert, um Leute zu etwas zu bewegen.
Wir wollen genau das angreifen. Weil wir Anarchisten sind. Ich bin gegen den Staat. Weil ich finde, dass die Struktur, in der wir uns bewegen, viel zu viel vorgibt. Durch die Art wie Gelder verteilt werden, wie Gesetze gemacht werden.
Und das ist ja auch vielleicht genau das, was wir im Moment sehen; also, dass die Leute eigentlich nur noch zugucken können, was passiert. Sie können zwar ihre Stimme abgeben, aber stellen dann hinterher fest: es ändert sich eigentlich nie das, was sich eigentlich ändern müsste.

Mit dem Musikmachen angefangen habt ihr ja in den Neunzigern. Was waren damals die Hintergründe?
Die Anfänge von Techno in Deutschland waren ja in Frankfurt, aber ich sag mal: Richtig los ging’s in Berlin nach dem Mauerfall. Jeder kennt die Bilder von den ersten Love Parades, wo sehr viele Leute zusammen gekommen sind.
Gleichzeitig wurde der Rassismus stärker, es gab Angriffe auf Asylbewerber_innenheime, es gab ein neues Nationalgefühl was im wiedervereinigten Deutschland auch von den Politikern so gewollt wurde um das Land zu einen.
Als dann die Anschläge in Rostock und anderswo passierten haben wir gesagt, wir können jetzt nicht mehr einfach nur Dance Music machen. Wir müssen jetzt was sagen. Und das war der Moment wo wir Atari Teenage Riot gegründet haben. Weil wir eine Band machen wollten, die sich nur um diese Themen kümmert. Also kein Raum für persönliche Dinge wie „Meine Freundin hat mich verlassen.“, sondern jeder Song muss eine politische Aussage haben, wie ein Dogma. Wir haben viele Texte so geschrieben, wie man sie vielleicht für eine Demo oder ein Pamphlet machen würde. Teilweise sehr einfach, wir haben einen Song der heißt „Start a Riot“, da gibts dann auch nur 20 Worte oder so.
Das heisst natürlich nicht, dass Du es dann dabei belassen solltest. Ein Song kann immer nur ein Anfang sein, unserer Meinung nach. Dass jemand anfängt nachzudenken über ein Thema, und dann hoffentlich weiter nachforscht.

Ihr seid ja auch in den USA, in Großbritannien und Japan sehr bekannt, und habt ja auch Mitglieder aus anderen Ländern.
Die erste Formation von ATR bestand aus Carl Crack, der ist in Afrika geboren und in Berlin aufgewachsen, Hanin Elias, deren Eltern aus Syrien kamen, also auch ein anderer Background. Dann kam Nic Endo dazu, die halb-Japanerin ist, aber in Texas geboren wurde und dann irgendwann auch nach Berlin kam, aber eben auch einen us-amerikanischen Pass hatte. Und jetzt sind z.B. Rowdy Superstar dabei, das ist ein Rapper aus England, und MC CX Kidtronic aus New York… . Es ist immer so: wer was zu sagen hat, ist dabei. Es war immer eine kollektive Stimmung; verschiedene Leute kamen in das Projekt rein.

Würdet ihr euch als deutsche Band sehen?
Nee. Ich bin zwar in Berlin geboren, und viele behaupten, “sowas hätte irgendwo anders nicht passieren können”. Aber letztlich glaube ich, wenn ich woanders geboren wäre, wär ich vielleicht auch auf solche Ideen gekommen (lacht). Jedenfalls sehen wir uns nicht als mit Deutschland verhaftet. Natürlich kenne ich Berlin und bin hier groß geworden. Ich hab aber auch mal länger nicht hier gelebt, und es ist nicht so, dass mir warm ums Herz wird, wenn ich irgendwo die Deutschlandflagge sehe – ganz im Gegenteil.

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strassenauszucker <![CDATA[PorNo? PorYes? PorHaps… Por qué no todos los pornos son calientes.]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/15/porno-poryes-porhaps-por-que-no-todos-los-pornos-son-calientes/ 2014-08-15T20:37:56Z 2014-08-15T20:37:56Z Allgemein Other Languages Pornografía según Wikipedia es „la representación directa de la sexualidad humana y el acto sexual con el objetivo de excitar al espectador sexualmente, enfatizando los órganos sexuales deliberadamente en la actividad sexual“. Para much@s de nosotr@s ha llegado a ser parte de la vida cotidiana. Tal vez alguna vez nos hemos avergonzado al encontrar en la última esquina del cajón de los DVDs la colección de películas de nuestros padres; o amig@s nos han mostrado alguna imagen en el teléfono celular; tal vez algun@s de nosotr@s han navegado en youporn.com, pero también casi no hay películas normales sin una escena de sexo. Según los medios de comunicación somos „la generación porno“. Y entonces cuando se discute sobre ésto, las etiquetas más comunes son la protección de los menores, PorNo, censura y la pérdida de la inocencia, etc.

I wanna sex you up
No nos apetecen mojigat@s moralistas que señalan con el dedo índice a la juventud supestamente podrida, ni mucho menos el sexismo general de esta sociedad que reduce constantemente a las mujeres a objetos sexuales. Y no nos parece fácil encontrar una posición con respecto a la pornografía. Sin embargo queremos intentar aclarar algunas cosas.
De alguna manera para tod@s está claro: el sexo no es algo malo. Afortunadamente, quedaron atrás los días en que se debía estar casad@ para tener sexo. La educación sobre anticonceptivos y enfermedades de transmisión sexual es de fácil acceso. También se ha vuelto de alguna forma más fácil salir del closet. La prensa sensacionalista dice hoy en día: „Toda mujer puede masturbarse“, e incluso se puede cuestionar la monogamia y considerar vivir relaciones abiertas o superar por completo las categorías de amistad y relación amorosa. Películas como “Drei“ (“Tres“) han logrado salir de la subcultura. La sexualidad se puede sentir fabulosa y a esta altura parece tener sentido posibilitar que el mayor número de personas tengan buen sexo consigo mism@ y con un@, dos, tres o much@s otr@s. Así que si la sexualidad es algo positivo, entonces ¿por qué no las películas pornográficas, cuyo fín es (ver más arriba) „excitar sexualmente al espectador“ (o como lo diríamos nosotr@s: l@s espectador@s)?

There‘s no sex in your violence
Bueno, todavía hay un problemita: el sexo en esta sociedad no está relacionado sólo con placer sino también con violencia y sexismo. Según un estudio realizado por la Universidad de Munich, una de cada cinco mujeres ha experimentado a lo largo de su vida violencia sexual y cada vez se discute más y más la violencia sexual contra hombres y niños. El sexismo está en todas partes: cuando de nuevo sólo las mujeres lavan los platos o cuando en un plenum sólo los tipos hablan entre sí, cuando a las mujeres no se les confían responsabilidades en manifestaciones y además los estereotipos en comerciales, películas, etc. Todas estas ideas son producidas por las estructuras sociales, por ejemplo por la política estatal de la familia o por el pago de salarios desiguales, o también por nuestro propio pensar y sentir cotidiano y su comportamiento resultante. Back to the problem: casi toda la pornografía habitual es muy sexista, las mujeres en su mayoría sólo existen para dar placer a los hombres, siempre“tienen ganas“y están dispuestas. A menudo son bastante dulces y de alguna manera manejables: como estudiantes, niñeras, azafatas o enfermeras. Sexo lésbico nunca ocurre en igualdad de condiciones, siempre se desenvuelve hasta que el tipo se presenta en la puerta, completamente excitado por las mujeres y para luego así mostrales lo que han estado extrañando todo el tiempo. El hombre, por supuesto, siempre „puede“ e infinitamente mucho tiempo. Es evidente que todas las mujeres cumplen con estándares corporales – los hombres al contrario no cumplen con esos estándares tan acuciosamente, ya que el espectador masculino podría acomplejarse. Al final siempre hay el „money shot“, en el que la mujer recibe el semen en la cara, por lo general arrodillada. Muchos pornos muestran las fantasías de violencia de los hombres contra las mujeres que no tienen que ver con el sexo BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión, Masoquismo ) donde los actos se basan en la confianza y el acuerdo común, sino que tienden a sugerir una violación. La pornografía heterosexual mainstream es a menudo una expresión del sexismo existente en la sociedad. Y al mismo tiempo contribuye a que el sexismo se refuerze una y otra vez, porque no hay otras imágenes alternativas de la sexualidad. El resultado es que much@s adolescentes adquieren a través de la pornografía sus primeras nociones de sexo y luego, cuando realmente terminan en la cama con alguien, están muy estresad@s, ya que entonces esa primera vez debe ser como se muestra en la pantalla.
Al mismo tiempo el sexo es algo hermoso. Y ver a otras personas teniendo sexo, así sea solo en una película, puede ser agradable y hasta inspirador.
El debate sobre la compatibilidad entre el consumo de pornografía y una actitud no-sexista y feminista no es nada nuevo. En el movimiento feminista de la década de los 70, las mujeres expusieron la pornografía como un factor determinante de las actitudes sexistas en la sociedad. Por ejemplo se dijo que el consumo de material pornográfico facilita la violencia contra las mujeres. „La pornografía es la teoría, violación esla práctica“ era un lema de la época. Alice Schwarzer, quien escribe hoy para el periódico BILD, lanzó en 1987 la campaña „PorNo“, que fue relanzada hace poco y que aboga por una ley contra la pornografía. La tesis de que la pornografía es causa directa de la violencia y que hace de hombres inofensivos hombres violadores, ya ha sido refutada (en los países donde se ha aflojado la legislación, se ha observado a menudo una disminución de las violaciones, aunque la liberalización de la moral sexual también ha jugado un rol importante), pero el contenido sexista de la pornografía común ha cambiado poco.

Too sexy for this party
Como respuesta a este movimiento fue fundado en la década de los 80 en los EE.UU. otro movimiento feminista que se autodenominaba „sex-positive“. Aunque estas feministas criticaron también las imágenes sexistas del porno heterosexual, querían contradecir el estereotipo de las feministas mojigatas y enemigas del sexo. En lugar de ser objetos pasivos del deseo masculino, quisieron exponer el deseo y la participación sexual activa femenina. El movimiento estimó que la crítica generalizada a la pornografía niega la autonomía sexual de las mujeres.
También consideraron que poner el foco en el porno distrae de muchos otros lugares donde aparece el sexismo en los medios, por ejemplo en los roles tradicionales en series de horario estelar. Pero también vieron en el porno una oportunidad: En contraste con la realidad cotidiana se puede en un escenario pornográfico montar, exagerar e invertir conscientemente las relaciones de poder. Luego de analizar los roles tradicionales, se puede jugar con éstos y revertirlos. Y así se pueden visibilizar y flexibilizar relaciones que a menudo son rígidas e invisibles..
El movimiento „sex-positive“ también criticó que las feministas de PorNo hiceran un llamado a la prohibición de la pornografía, apoyando así posiciones conservadoras. Una censura más estricta siempre afectó en primer lugar las librerías de gays y lesbianas o a la comunidad BDSM y a la vez dificultó, por ejemplo, la educación sexual.
Además esta posición anti-porno tan estricta a menudo va de la mano con una actitud de compasión y de desprecio por l@s trabajador@s de la pornografía y l@s trabajador@s sexuales, que no siempre se ven a sí mism@s como víctimas y que han querido dejar en claro que su trabajo sólo es uno más entre muchos otros trabajos de mierda y que más bien necesitan mejores condiciones de trabajo y sindicales en lugar de lástima.

She‘s got the look
El feminismo „sexo-positivo“ ha logrado desde entonces llegar hasta Europa y esto ha tenido efecto en la escena alternativa del porno. En la actualidad hay cada vez más empresas y productor@s que ruedan pornos reivindicando un carácter feminista y emancipador. L@s representantes del movimiento desarrollaron distintos criterios para la pornografía feminista. Se ha renunciado a cuestiones misóginas y que menosprecien la dignidad humana, se ha incluido el uso de condones o „dental dams“, en general solo hay sexo seguro y se intentó superar las nociones comunes de la sexualidad. ¿Y por qué los actores y las actrices no deberían reírse o abrazarse de vez en cuando? La producción de pornografía debe estar marcada por la participación de mujeres, así como el deseo femenino debería entrar en foco. Y si se muestra violencia, pues sólo en el caso de que l@s participantes la hayan acordado y éste acuerdo del juego debe ser claramente mostrado. La diversidad de los actores y de las actrices en términos de edad, género, procedencia, tipo de cuerpo y la orientación sexual es bienvenida. También en relación a las prácticas sexuales mostradas hay puntos claves: el sexo no se debe representar siempre como un acto cuyo último fin es la eyaculación del hombre y se debe evitar un espectáculo fijado en la simple penetración. Más bien se trata de una ampliación del espectro sexual, jugando con los estereotipos de género y las formas no convencionales de la sexualidad, donde el orgasmo no lo es todo.
Estas y otras directrices similares tienen lugar en el primer Festival de Cine Porno Feminista Europeo en Berlín, donde se otorga el premio PorYes desde el 2009.

Let‘s talk about sex, baby!
Así que ¿„todo fácil“? Basta con ver porno alternativo? Ciertamente, no es mala idea experimentar y ver si no hay otra posibilidad a lo que siempre se nos ha vendido como sexo „normal“. Tod@s ganaríamos algo con eso. ¿Y por qué en el sexo heterosexual debería ser la mujer la única follada habiendo también dildos con correas?
¿Y por qué siempre hay que penetrar algo? ¿Por qué esta fijación constante con el orgasmo? – tan bueno como lo es, a veces también puede ser estresante y sentirse como deporte. Y nuestra experiencia nos dice que no todo siempre funciona como en un porno, donde no hay accidentes, vergüenzas, pérdida del líbido, pausas para ir al baño, cansancio, manchas de la regla, tonterías, sed, una pierna dormida y calambres. Además, por muy bueno que sea el sexo: a veces es posible no tener ganas o estar harto de él. No sólo hay personas que en general se definen como „asexual“, sino que la sexualidad no siempre es fácil. Experiencias de violencia sexual muchas veces tienen un efecto en la vida sexual. Por ejemplo, experimentar un „Trigger“, cuando de repente se
recuerda la violencia sexual, revivida por un determinado gesto, una palabra o una acción. O un malestar general causado por una sexualización exagerada. Para evitar esto es mejor conversarlo antes y se puede seguir el principio SSC (Safe, Sane, Consensual / seguro – sano – consensual), el sexo de manera segura, bien pensado y basado en el consentimiento de tod@s l@s participantes. Una cosa está clara: ¡No funciona sin comunicación! Como consecuencia es necesario marcar claramente los medios y los espacios. Por ejemplo que la portada del porno aclare qué prácticas se muestran y si hay escenas de violencia, que los volantes de la fiesta alternativa indiquen que mostrarán pornos o que habrá un „dark room“, etc.
No queremos sentirnos mal porque nos gusta la pornografía. Pero queremos estar concientes sobre lo que ésta realmente reproduce y sobre lo que una y otra vez se nos confirma como sexualidad „verdadera“ y „correcta“. Si a un@ le gusta el porno, entonces tal vez vale la pena tratar de experimentar con cine porno alternativo. Y no queremos poner a nadie bajo presión diciendo que para ser bakán, guay, chévere, cool y sexy hay que tener por lo menos un porno en el disco duro. Queremos ser lo suficientemente sensibles para saber que aún cuando la sexualidad es algo maravilloso, también está conectada con violencia dentro de una sociedad estructuralmente sexista. Y por eso es muy necesario comunicar abiertamente (una cosa que nunca pasa en los pornos) con nuestr@s compañer@s sexuales sobre las cosas que nos calientan. Y ahora, con o sin sexo: ¡Que se diviertan!

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strassenauszucker <![CDATA[Nos estamos quedando sin trabajo – ¡Por fin!]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/15/nos-estamos-quedando-sin-trabajo-por-fin/ 2014-08-15T20:35:19Z 2014-08-15T20:35:19Z Allgemein Sobre trabajo y Karoshi
¿Quedarnos sin trabajo? ¿Me estáis tomando el pelo? Estarás pensando que nos hemos vuelto loc@s. En esta sociedad, el trabajo es una de las cosas más importantes que puedes imaginar. Estadísticas de desempleo son publicadas regularmente, causando gran revuelo en caso de que un pequeño descenso haya sido detectado. Cuando el proyecto de creación de una nueva fábrica levanta protestas, por ejemplo por motivos medioambientales, el contraargumento más oído es siempre: „Pero venga…, ¡si va a crear empleo!“
Casi parece que el trabajo fuera, en sí mismo, un valor. Aparentemente son muchas las personas que no trabajan para poder permitirse una vida más o menos soportable, sino que viven para trabajar. Esto llega incluso al extremo de inventar nuevos trabajos para parecer estar ocupado.
En 2009 el gobierno alemán introdujo un sistema de desguace para estimular la economía: Por cambiar el coche “viejo” por uno nuevo, la gente recibió una subvención de 2.500 euros. A parte de incentivar la economía, la principal línea de argumentación fue que esto, a la vez, ayudaría al medioambiente. Sin embargo, destruir un coche pequeño y sustituirlo por un gran utilitario deportivo ciertamente no ha ayudado al planeta. Así que, irónicamente, la medida provocó que un montón de coches casi nuevos acabaran en el vertedero convertidos en chatarra – de modo que la industria automovilística tuviera suficiente trabajo. Menudo despropósito: la idea era básicamente producir más, y como consecuencia tirar coches en perfecto estado. Otro ejemplo: a veces se inventan tareas para que la gente que (porque lo necesita) vive de las ayudas por desempleo “se acostumbren a trabajar”.
Much@s hablan del trabajo como algo que ennoblece o cultiva a quien lo practica. De tod@s nosotr@s se espera que trabajemos más, y durante más tiempo, a pesar de que much@s no llegarán a la jubilación debido a enfermedades relacionadas con el trabajo. Mientras tanto, cada vez más y más jóvenes se encuentran en paro, incapaces de encontrar un trabajo en primer lugar.

La adoración del trabajo no es mi revolución
La idea de que el trabajo ennoblece es una malinterpretación, ampliamente arraigada, también en la izquierda. La degradación del proletariado hasta “esclavos incivilizados” por parte de la burguesía, derivó en la mitificación del trabajo en la Unión Soviética y otros estados „socialistas“, en un modo tan aterrador como en su versión capitalista. El „Héroe Obrero“ – condecoración otorgada a trabajador@s excepcionales en la República Democrática Alemana – no ve su trabajo como medio para alcanzar un fin, sino como fin en sí mismo. Pero la principal razón por la que aspiramos a una sociedad comunista es porque queremos una buena vida para tod@s, y esto significa evitar todo lo superfluo; trabajar sólo lo necesario como alternativa al actual uso productivista de la mano de obra, de manera que haya tiempo para amig@s, arte, fiesta, política y cualquier otra cosa que a un@ le apetezca.
Sin embargo, muchos sindicatos y otras fuerzas de izquierda se unen a la mayor parte de la población en el rechazo a la cultura de la indolencia y el hedonismo. A menudo esta opinión es rematada con comentarios tan anti-intelectuales como „un poco de trabajo duro no hace mal a nadie“, o voces que animan a l@s estudiantes a tirar sus libros y empezar a trabajar „de verdad“. No es que el trabajo duro en la fábrica no pueda resultar una experiencia interesante, pero la concepción actual del empleo está destinada básicamente a culpabilizar a los „vagos“ y a hacerlos sentir mal por no querer hacer un trabajo sin sentido.
Incluso en la izquierda auto-declarada hedonista, que critica el „trabajo“ como tal, podemos encontrar esta idolatría del esfuerzo. Por ejemplo, en la manera en que todo el mundo habla de sus muchos „proyectos“, o de cómo la depresión es aceptada sólo en forma de „agotamiento“, o de cómo la gente alardea de sus estresantes vidas, sólo para dejar ver cuán productiv@s son. Es en estos momentos el carácter totalitario de nuestra sociedad se muestra con toda su fuerza. Relajarse y no hacer nada es aceptable, cuanto más, sólo durante el fin de semana.
Incluso en la izquierda, pensamos a menudo que el reconocimiento social sólo puede ser alcanzado demostrando productividad, de un modo u otro. Asimilar el valor individual de una persona con su capacidad de producción se ha convertido en algo natural, incluso entre l@s más crític@s con la mística del esfuerzo.

„El trabajo es media vida“ (proverbio alemán)
¿De dónde viene la idea de que un@ sólo vale lo que trabaja? En nuestra opinión, tiene que ver con el por qué, y en qué forma existe el empleo en nuestra sociedad. Puede sonar extraño porque, en el fondo, ¿no ha existido el trabajo desde el inicio de la humanidad? Sí, pero el trabajo hoy en día ha adoptado una forma muy característica, por lo menos en los países industrializados: la del trabajo asalariado. ¿Qué consecuencias tiene este simple hecho?
En nuestra sociedad, estamos obligad@s a trabajar con tal de conseguir ingresos. La mayoría ni siquiera puede permitirse renunciar a una parte de sus ingresos con tal de hacer algo que pudiera disfrutar más. De hecho, no es que abunden las ofertas de trabajos que se puedan disfrutar. Y como aun así la gente tiene que trabajar para ganar dinero, los bienes que producen sólo puede estar destinados a generar beneficio.
Así que, por un lado, la producción en nuestra sociedad es muy igualitaria: qué clase de bienes es producido resulta en realidad secundario mientras pueda ser vendido en los mercados. La escala de valor de un producto no tiene nada que ver con si éste va a generar felicidad, o si tú disfrutaste produciéndolo. Lo único que importa es si va a generar dinero. Conceptos abstractos, alejados de ti y de tu empleo. Algun@s califican este tipo de trabajo de „alienado“ por estar desconectado de su uso real o de los deseos de la persona a cargo de su producción.
En el fondo, no importa a qué te dedicas; tus horas de trabajo solo incrementarán la cantidad de unidades producidas de algún producto (sean tornillos, anuncios o horas de clase en una escuela). Y aún hay más, el uso de máquinas por lo general no significa menos trabajo, sino su intensificación. Así que no resulta sorprendente que todo se encarrile a una competición sin fin para, simplemente, generar „más“: más horas de trabajo, más bienes.
No se trata de ti, que ya desde la guardería has sido sólo un engranaje más de la rueda, tu reconocimiento social como individuo depende exclusivamente del trabajo duro. Y es que todo se reduce a: „Yo trabajo. Un montón“. Y no es broma.
Un ejemplo suficientemente ilustrativo: cada vez que me llama mi padre, lo primero que pregunta es: „¿qué, mucho trabajo?“. Una respuesta positiva basta para aliviarlo. En qué estoy realmente trabajando no importa con tal de que no afloje. Siguiendo su lógica, el trabajo es lo que da sentido a la vida; y éste no es tan sólo un concepto anticuado. Incluso l@s más alternativ@s Freelancers de las agencias de publicidad, organizan su tiempo libre en torno al gimnasio o el speed dating, convirtiéndolo así, cada vez más, en un reflejo de sus rutinas de trabajo. Incluso amor y deseo son ahora esfuerzo y productividad.
Y aún podemos encontrar otro motivo más de orgullo en nuestro empleo: la presión para trabajar, acompañada por la obligación de suprimir toda necesidad o deseo propio, se manifiestan en forma de odio hacia l@s que (aparentemente) no trabajan. Esto es expresado claramente en los muchos debates en los que gente es invitada a denunciar públicamente a aquell@s que no ven razón alguna para trabajar. Resulta fácil de imaginar lo que una turba haría con estos elementos
„asociales“ que viven y se aprovechan de la sociedad del bienestar, una vez se hubieran apagado las cámaras si supieran que sus actos no van a tener consecuencias. El incremento del número de indigentes asesinad@s en los últimos años resulta una clara prueba de esto.

¿Se dedicaría alguien a trabajar en una sociedad comunista?
Aquell@s que critican la idolatría al trabajo y el odio resultante hacia el resto de „parásit@s“, se encuentran a menudo confrontad@s con la objeción de que si no fuera por la presión externa, nadie trabajaría. Cuando se pregunta a est@s fervientes seguidor@s de la coerción, si es que acaso sólo trabajan porque deben hacerlo, suelen responder lo contrario, alegando que de verdad sienten satisfacción y realización personal. Una contradicción interesante, aunque en realidad las dos opciones resultan igual de falsas. Por un lado, en esta sociedad irracionalmente organizada, donde las personas producen para un mercado abstracto bajo constante presión y abuso, no resulta sorprendente que mucha gente no tenga ganas de trabajar. Una razón es que nuestro trabajo en sí resulta muy poco transparente. No porque todo ahora sea más complejo, sino porque no se considera una prioridad que la gente entienda para qué sirve su trabajo. Incluso cuando sí lo entiende, no es suficiente para convertir éste en algo liberador.
Y en cuanto a la supuesta autorrealización a través del trabajo, basta con preguntar a es@s trabajador@s explotad@s como a autómatas en Call-Centers, o en Asia a l@s trabajador@s obligad@s a producir zapatos deportivos bajo horribles condiciones (porque una máquina costaría un par de céntimos más que el trabajo manual). Argumentos como que algun@s disfrutan de su trabajo, o incluso que algun@s consiguen vivir de su hobby, se desmoronan cuando son confrontados con la realidad, dónde el trabajo se paga mal o es menos satisfactorio de lo que debiera.
Nuestra alternativa a todo esto es una sociedad en la que la producción tenga como objetivo necesidades humanas reales y no, como en el
capitalismo, estas necesidades sean sólo fuente de lucro. No queremos producir bienes diseñados de tal forma que tengan que ser reemplazados cada pocos meses. Queremos una sociedad donde todos los seres humanos puedan decidir y planificar colectivamente qué bienes son producidos y cómo. Que las personas no sean solamente un engranaje más en la rueda, sino que se conviertan en algo significante a las que se pregunte: ¿cuáles son vuestras necesidades, cuánto queréis trabajar, cómo os sentís en vuestros puestos de trabajo?
Queremos una sociedad donde la eliminación del trabajo como tal sea punto de referencia para la producción. Si observamos la industria publicitaria, o todas esas personas dedicadas tan sólo a mover y barajar dinero a su alrededor, resulta claro, qué cantidad de trabajo superfluo habría en una sociedad basada en la producción de lo necesario. Se podría incluso reducir el volumen de trabajo humano necesitado a través de un uso efectivo de la tecnología, mientras que en el capitalismo las máquinas son usadas sólo cuando no hay manos disponibles para hacer-lo más barato. Finalmente, apostamos por una sociedad donde haya lugar para un sistema de rotación laboral; y no, esto no significa que un piloto tenga que saber hacer una cirugía cardiovascular.
Así que, ¿por qué no empezar a pensar en los modos de cambiar los sistemas de producción actuales, donde la gente se ve obligada a realizar trabajos monótonos, aburridos o peligrosos?

No hay duda de que no podemos permitirnos mantener una manera de producir tan irracional: ¡ha llegado la hora de organizar una manera razonable de hacerse con las cosas necesarias, ya sea de nuestras necesidades más básicas o de bienes de lujo!

Para seguir leyendo:

Compite o Muere
[www.obeco.no.sapo.pt/rkurz_es163.htm]
[www.globalizacion.org/ciudadania/ ManifiestoTrabajoKrisis.htm]

GoogleBooks:
Theodor W. Adorno: Sur l’eau.
Minima Moralia. Reflexiones desde la vida dañada.

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strassenauszucker <![CDATA[¡Que nadie tenga nunca más que “trabajar como hombre”*!]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/15/que-nadie-tenga-nunca-mas-que-trabajar-como-hombre/ 2014-08-15T20:31:20Z 2014-08-15T20:31:20Z Allgemein Other Languages O por qué Christiano Ronaldo siempre posa como vaquero antes del tiro libre
Este artículo pretende mostrar que, tanto chicos como hombres, tienen interés en deshacerse de los roles de género. Claro que esto es para las mujeres más evidente, como se puede leer en el artículo sobre feminismo de esta edición. En general, cuando los hombres se interesan por las relaciones de género, predomina la idea que esto es un tema “de mujeres”, con el cual hay que mostrar solidaridad. Sin embargo muchos hombres no suelen interesarse por este tipo de temas. Aunque deberían, ya que también ellos sufren a causa de las normas de género. En Alemania se hizo muy popular una percepción distorsionada de este sufrimiento, cuando los conservadores propusieron apoyar más a los chicos, creando un “movimiento de hombres” que propaga el orgullo de ser hombre. Pero, lo que yo quiero no es estar orgulloso de ser hombre, sino más bien destruir la masculinidad.

¿Y por qué todo esto?
Hasta la edad de los 12 años niños y niñas suelen llorar con igual frecuencia en los estados industriales. Después de eso los niños empiezan a decirse: “Boys don’t cry” y dejan de llorar. Ser duro es triunfar en el mundo de los chicos. El que no lo aprende de sus padres, lo aprenderá más tarde en el colegio, al ver que se molesta a los chicos más tímidos o “femeninos”. No es fácil aprender a adaptar el rol de género masculino. Sería un gran avance, si los chicos ya no tuvieran que sufrir ese proceso de endurecimiento. Y sería mejor todavía, si en general ya nadie fuese molestado por aquellos que fueron transformados dolorosamente a ser “duros”. En el capitalismo esto será difícil de cambiar, ya que aquí el “endurecimiento” es favorable en la competencia por las mejores notas o los mejores trabajos. Hasta a las mujeres se les exige que “trabajen como un hombre”. Pero es posible suavizar ciertos efectos de ese “endurecimiento”. Al menos los hombres que viven en relaciones heterosexuales se dejan llevar por el afecto emocional y el calor de una relación, ya que en sus amistades masculinas nunca aprendieron asentir la cercanía corporal o nunca tuvieron conversaciones sobre sus sentimientos. En el momento que desaparece la relación, sucede bien rápido que se quedan solos. Es muy poco frecuente que los hombres se queden toda la noche charlando o viendo películas cursis románticas cuando tienen penas de amor, ni siquiera entre los que no tienen ganas de seguir los roles masculinos – cosa que es bien común entre grupos de amigas. Y no es fácil superar las distancias ya incrustadas en las relaciones entre hombres. Las películas entonces nos cuentan que los hombres, cuando se sienten infelices, prefieren tomarse una cerveza con su mejor compadre en silencio, limitando la conversación a un simple suspiro “¡mujeres!”, seguido de una sacudida de cabeza. ¡No, gracias! – yo prefiero otra cosa.
El rol de hombre como sea molesta. A mí por ejemplo me molesta un montón cuando me imponen las típicas conversaciones “entre hombres” con palmadas en la espalda. Tal vez sirve seguir el juego de las juntas masculinas para recibir un mejor trabajo, pero yo no quiero tener nada que ver con ese tipo de juntas. Además, el que delimita mis planes de vida en categorías como “mantenedor de familia”, no puede tener buenas intenciones conmigo. También me pone bajo presión tener que ser siempre el protector o el que constantemente tiene ganas de tener sexo. Hasta entre las personas que critican ese tipo de roles se exige muchas veces que el hombre dé “el primer paso”. ¡Eh, yo también soy tímido! Y eso que estas cosas aún son relativamente inofensivas. El nivel de violencia, en cambio, que acompaña la idea de la masculinidad, se manifesta en el odio hacia los homosexuales que (aparentemente) “no son masculinos”. Las encuestas dicen, que cada tercer suicidio juvenil tiene que ver con homofobia. La persona que es atacada por la violencia homofóbica también puede ser sencillamente alguien que cumpla más con las exigencias modernas: que los hombres tengan una aparencia metrosexual y una “inteligencia emocional”.
Quien es considerado como hombre “suave” se siente rápidamente presionado a demostrar que es un hombre “de verdad”. Qué agotador. Qué violento. Así se puede interpretar la pose de “vaquero” de Christiano Ronaldo durante el Campeonato de Europa como una forma de defensa contra l@s que opinan que su apariencia física arreglada y su emocionalidad al jugar son “poco masculinas”. Y es, al mismo tiempo, un típico gesto machista que molesta y que además incita a otros hombres a repetir esos “gestos duros”. Un tonto círculo vicioso que nos ahorraría mucho sufrimiento en el mundo si fuera eliminado. Crear más grupos de amig@s, en los que se intente aflojar la definición de los géneros y sus roles, donde el traje de fierro de la competencia capitalista se ponga sólo con asco, eso sí que sería bueno.

Para seguir leyendo:
Connell, Raewyn: Masculinidades, México 2003.

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strassenauszucker <![CDATA[“¡Es su culpa!”]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/15/es-su-culpa/ 2014-08-15T20:23:23Z 2014-08-15T20:23:23Z Allgemein Other Languages Capitalismo. Crisis. Conflictos. Les echan la culpa de casi todo a l@s judí@s.
El antisemitismo es uno de los prejuicios más antiguos y más persistentes. Sea de manera abierta y violenta, o como una opinión o actitud silenciosa, es expresado en la vida cotidiana incluyendo graffitis en las calles o en las paredes de las sinagogas, profanaciones de cementerios judíos, comparaciones raras entre Israel y la Alemania nazi, y declaraciones antisemitas en la política y los medios. En las escuelas la expresión “Judío” se puede escuchar como insulto, en debates públicos inversionistas financier@s y banquer@s son atacad@s como “plagas de langostas” (imagen que hace pensar en historias bíblicas contra l@s judí@s). Hasta las teorías antisemitas de conspiración son populares, como por ejemplo las con relación al ataque del World Trade Center (el Centro Mundial de Comercio) en 2001. Por lo tanto, no es muy sorprendente que un estudio del año 2008 del Pew Research Center (el Centro de Investigaciones Pew) en Washington DC averiguó que alrededor de un cuarto de tod@s l@s alemanes sean antisemitas. Este asunto no está reducido solamente a Alemania – el antisemitismo existe tanto en Europa como en los países Árabes y muchas otras regiones del mundo.

¿Pero qué significa antisemitismo exactamente?
Antisemitismo es el término más común para todo tipo de formas de hostilidad contra l@s judí@s. Históricamente esa hostilidad ya existía mucho antes de la palabra “antisemitismo”: l@s judí@s han sido percibid@s como una amenaza ya desde hace mucho tiempo. Constantemente han sido acusad@s como culpables de varias males y su pura existencia bastaba como razón para explicar problemas religiosos, culturales o sociales. Por lo tanto, el antisemitismo describe distintos niveles de comportamiento hostil contra l@s judí@s. Utiliza una variedad de prejuicios y características excluyentes que son atribuidas a todos l@s judí@s. Seguro que han escuchado decir que “los judíos” son como parásitos, que sean codicias y engañosos.
Pero el antisemitismo no sólo consiste en prejuicios contra l@s judí@s, sino que representa también una explicación de cómo está organizado el mundo. Desde ése punto de vista l@s judí@s son responsables de todas las cosas malas que suceden en el mundo. Esta característica distingue el antisemitismo y el racismo: “Los extranjeros” en general son descritos como vag@s e inferiores. “Los judíos”, por otro lado, son descritos como influyentes y poderos@s. Así que no sólo son mal@s y amenazadores, sino que además son superiores a l@s otr@s, lo cual l@s hace aún más odiad@s.

¿Y de dónde viene toda esa mierda?
Ya a principios del cristianismo surgió un odio motivado religiosamente contra l@s judí@s: el antijudaísmo. Les servía a l@s cristian@s para diferenciarse del judaísmo, religión que fue identificado con el mal. Durante la edad media cristiana (siglo V. hasta siglo XV.) este odio llegó aún más lejos. Fue acompañado por cada vez más mitos antijudaístas. Muchos imagenes como por ejemplo el estereotipo del judío rico y avaro fueron creados en ese tiempo y siguen existiendo hoy en día. Aproximadamente hace doscientos años, al principio de la era moderna, el antisemitismo cambió de manera significativa. Los prejuicios religiosos se convirtieron en prejuicios económicos, políticos y culturales. Esto sucedió en un tiempo de muchos cambios sociales. Las convulsiones y transformaciones políticas, como el establecimiento del capitalismo, no eran entendidas e intimidaban a muchas personas. Justo por eso explicaciones simples eran bienvenidas. Se decía que “los judíos” arruinaban la cultura nacional, que dominaban la política y que dirigían la economía. Esto, inevitablemente, sugería que “los judíos” eran extraordinariamente poderosos – tan poderosos que eran capaces de gobernar el mundo.
Simultáneamente, la ciencia estaba involucrada en la construcción de una “raza aria” y con ello del antisemitismo racial. Según la ideología pseudocientífica de la raza biológica del siglo XIX, “los judíos” no eran tratados como una denominación cultural o religiosa, sino como una “raza” distinta, con características específicas. En la Alemania nazi este antisemitismo motivado racialmente llevó al asesinato masivo sistemático de seis millones de judí@s europe@s, un hecho incomparable en la historia.

Cómo el antisemitismo aparece hoy en día…
Bien simple – tomando tópicos antisemitas antiguos y ajustándolos a la actual situación internacional. De esta manera surgen nuevas proyecciones en discusiones respecto del conflicto del Medio Oriente, de Estados Unidos o críticas contra la globalización y el capitalismo. Aquí, al simplificar explicaciones de temas actuales, sucede que éstas coinciden con el antisemitismo, echándoles, nuevamente, la culpa a “los judíos”. Otro hecho que tiene mucha importancia en el antisemitismo de hoy en día es que una gran parte de los alemanes se niega a recordar el holocausto.
Después de 1945 se desarrolló una nueva forma de antisemitismo, que solamente se puede explicar por la situación especial en Alemania. El así llamado “antisemitismo secundario” describe la hostilidad contra l@s judí@s después del holocausto, que surgió a través de la negación de l@s alemanes de recordar y de sentirse culpables. No a pesar de, sino justo por Auschwitz surge el resentimiento contra l@s judí@s. La mayoría de l@s alemanes, tanto antes como ahora, evitan confrontar el hecho de que ell@s, sus padres, su abuel@s y sus bisabuel@s estuvieron involucrad@s en el asesinato masivo de 6 millones de judíos – participando activamente, haciendo la vista gorda o no oponiendo resistencia. Y ahora se quejan, preguntando por cuánto tiempo más ell@s, sus niet@s y sus bisniet@s inocentes van a tener que seguir pagando y sufriendo por su pasado.
Además, sospechan que l@s judí@s hacen mucho dinero con la memoria del genocidio, con la ayuda de una llamada “industria del holocausto”. La negación de la culpa y de la responsabilidad, la relativización de eventos históricos y el deseo de tener una manera “normal” de relacionarse con su propio país, son parte de esta forma de “antisemitismo secundario”. Por turnos, Auschwitz es un cuento inventado por l@s judí@s, el bombardeo de Dresden es equiparado con el holocausto, o la política de Israel es comparada con la Alemania nazi. Much@s alemanes desprecian a l@s judí@s, porque su pura presencia les recuerda a los crimenes nazis, cometidos por sus ancestros en el nombre de
Alemania. Ell@s preferirían terminar de una vez por todas con el capítulo más oscuro de la historia alemana y estar en paz con su nación – quieren ser de nuevo nacionalistas felices y “normales”.

… y por qué y cómo existe el antisemitismo hasta entre izquierdistas.
Un punto de referencia del antisemitismo actual es el conflicto del Medio Oriente. Conversaciones respecto a este tema son, muchas veces, una invitación para poder oponerse a “los judíos” en general, ocultándolo bajo el disfraz de querer criticar la política israelí – especialmente ahora que, después del holocausto, el antisemitismo abierto ya no es tan tolerado en debates públicos.
Sea como sea, el antisemitismo nunca ha desaparecido – por eso tuvo que encontrar nuevas maneras de expresarse. En este caso el nuevo estado judío que fue fundado después de la segunda guerra mundial se ofrece como pantalla de proyección.
Obviamente no cualquier crítica refiriéndose a la política israelí es antisemita. uchas veces se traspasan los límites hacia el antisemitismo. Es extraño cuando la gente cuestione la existencia y el derecho de defensa propia de un país, mientras que no tienen ningún problema con cualquier otro país o cualquier otra guerra en el mundo. O que el moderador de televisión Michael Friedman, un judío alemán, sea preguntado en una entrevista qué es lo que él piensa al respecto de la política de “su país”. Obviamente, el entrevistador se refería a Israel, implicando que Friedman sirve como representante de Israel, pese a que sea de Alemania y que haya vivido ahí toda su vida. Cuando, en el contexto alemán, l@s israelíes son llamad@s nazis y cuando se discute sobre un “holocausto en Palestina”, se implica que las víctimas del pasado se han convertido en l@s delincuentes de hoy en día, haciendo exactamente lo que les hicieron a ell@s. Todo converge, obviamente, en una grosera relativización del holocausto nazi, que hace parecer la culpa alemana menos maldita de lo que solía ser. Desafortunadamente, esta forma de antisemitismo también se refleja en los círculos izquierdistas.
Algunos de esos puntos de vista se encuentran en el movimiento pro-palestino cuando, por ejemplo, la lucha de l@s palestin@s es asociada inseparable con la lucha por la paz, por los derechos humanos y por el derecho político de autodeterminación de l@s palestin@s. Por ejemplo, no hay ningún reconocimiento de que los bombardeos suicidas no tienen nada que ver con emancipación. Tampoco se reconoce que existe un antisemitismo radical en grupos como Hamas o Hizbollah. Si estos grupos triunfaran, significaría la muerte de cinco millones de judí@s israelíes. Pero también gays, lesbianas, feministas, transexuales y hasta gente que solamente quiere bailar con música fuerte tendrían problemas con la ideología de Hamas – como seguramente también el resto de la población. Extrañas organizaciones para formar parte de la izquierda solidaria, ¿no?
Además, suelen aparecer imágenes antisemitas en debates de izquierda, como en críticas de la globalización o críticas asociadas con el capitalismo. Por ejemplo, ilustran las consecuencias negativas de la globalización como conspiraciones de “capitalistas malvad@s” y de
“polític@s imperialistas” – insinuando, a veces, que éstos son judí@s, o que es gente que está bajo el “control judío”. O cuando, por ejemplo, hasta el mismo capitalismo ya no es considerado como un sistema que de naturaleza está establecido de manera dañina (siendo un set de relaciones
sociales en las cuales la gente es forzada a ir a trabajar, no para satisfacer sus necesidades sociales, sino para obtener beneficios – no porque los empresari@s sean codicios@s, sino porque la competición les obliga). En cambio, el capitalismo es entendido como obra de capitalistas o empresas individuales – esto es una crítica a l@s capitalistas, pero no al capitalismo. En algunos casos, la gente sólo tiene algo contra el capitalismo cuando se trata de cuotas de interés o del mercado financiero. No entienden que la esfera financiera está conectada con la producción de bienes y que, por lo tanto, no tiene mucho sentido criticar solamente eso, ignorando que el verdadero mal está en el método de producción que explota a la gente por un trabajo asalariado.
¿Y qué tiene que ver todo esto con el antisemitismo? Como hemos visto, la imagen del “judío” con dinero ha estado presente durante siglos, por lo cual está fijamente incorporado en la manera de pensar occidental. Por eso ese tipo de críticas al capitalismo tan reducidas son siempre una oportunidad para hacer a l@s judí@s responsables de lo malo de la sociedad capitalista. Según esta lógica siempre tiene que existir un grupo de gente que tenga las características que durante siglos fueron asociadas con “los judíos”, que son los llamad@s “especuladores” que astutamente “despluman a la gente” cobrando intereses, dominando de esta manera el mundo. Esta línea argumental crea estereotipos antisemitas, sea consciente o inconscientemente. Este tipo de crítica reducida contra el capitalismo, se encuentra tambíen entre los grupos nazis, pero ahi tiene su origen mas bien en sus ideas etnicas y nacionalistas.

Resumiendo…
El antisemitismo no es solamente un prejuicio loco contra l@s judí@s, sino que representa una manera falsa de explicar qué es lo que está mal en el mundo, según la fórmula “¡A ellos hay que echarles la culpa!”, que es más loca todavía. Las razones y las motivaciones para el antisemitismo no siempre son idénticas, ya que las imágenes antisemitas son frecuentemente renovadas y adaptadas a la situación actual del mundo. Por lo tanto, se las puede encontrar en discusiones sobre el conflicto del Medio Oriente, sobre los Estados Unidos o en críticas de la globalización. Y, como la gente de izquierda también es parte de la sociedad moldeada por el antisemitismo, tampoco son inmunes a esos prejuicios. Todas estas son suficientes razones para desarrollar una crítica comprensible del capitalismo, para poder entender la situación compleja en el Medio Oriente y para estar segur@ de lo urgente que es lo que dijo Primo Levi, un superviviente italiano de Auschwitz:
“Sucedió, por lo tanto puede volver a suceder: esto es la esencia de lo que tenemos que decir. Puede suceder y puede suceder en cualquier parte.”

Para seguir leyendo:
Silvia L. López:
„Para una teoría crítica del presente“: en conversacióncon Moishe Postone sobre las nuevas lecturas de Marx, la crisis y el antisemitismo“

Olaf Kistenmacher:
¿Un fenómeno nuevo? El antisemitismo como represión de la culpa en Alemania y la judeiofobia de la izquierda alemana

Alejandro Baer: 
Memoria de Auschwitz y antisemitismo secundario… y tres tesis sobre el prejuicio anti-judío en la España actual

Max Horkheimer: Los judíos y Europa

CONSTELACIONES
Revista de Teoría Crítica, Vol. 4 (2012)
Antisemitismo: Clave civilizatoria y funcionalidad social

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strassenauszucker <![CDATA[¿Socialismo Real Existente?]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/15/socialismo-real-existente/ 2014-08-15T20:15:31Z 2014-08-15T20:15:31Z Allgemein Lo que nosotr@s pensamos de la Unión Soviética & Co. y por qué sus terribles delitos son una razón más para luchar por el comunismo

„Pero eso no funciona, ¿ya olvidaste la última vez?”
Tod@ aquél que quiera criticar al capitalismo, se verá tarde o temprano enfrentad@ con esta frase escéptica. Muchas de las respuestas a una crítica fundamental acerca de las relaciones sociales existentes y a la búsqueda de una organización social alternativa se basan en el fracaso del llamado „socialismo real existente“ que existió en la Unión Soviética y en la República Democrática Alemana (RDA), como prueba irrefutable de que no pueden existir alternativas al capitalismo. La argumentación es la siguiente:
„Fíjate, el capitalismo quizás no sea tan brillante, pero cualquier otra forma de organizar la sociedad inevitablemente termina en una dictadura.“
Mucha gente de izquierda piensa que éste es un argumento estúpido y que no hay porqué ocuparse de esta herida histórica llamada socialismo y sus crímenes. Pero si buscamos una alternativa al capitalismo, no podemos evitar la confrontación con el problema de lo que en su día, tanto por parte de sus adversari@s del oeste como por sus representantes del este, se llamó ‚comunismo‘ o ‚socialismo real existente‘.
El objetivo de este artículo no es desacreditar la búsqueda de un modelo de sociedad fundamentalmente diferente. Tampoco vamos a equiparar los estados del Bloque del Este con el régimen nazi. Principalmente, queremos dejar claro que nuestra idea de una sociedad comunista tiene muy poco en común con cualquiera de las antiguas dictaduras del bloque oriental. Empezaremos por preguntarnos: ¿Qué fue este „socialismo real existente“? Según l@s que estaban en el poder en aquellos días, la gente se había embarcado en un camino hacia la construcción de una sociedad igualitaria y sin clases. Pero como esta sociedad sin clases obviamente aún no había sido alcanzada y simplemente estaba en proceso de construcción, las cúpulas políticas decidieron llamarla „socialismo real existente“.

‚Socialismo Real Existente‘ I: Mejor que del, es hablar de “dictadura sobre el proletariado”
Cuando Karl Marx se ocupa de la transición del capitalismo a los sistemas comunistas, habla de un período de „dictadura del proletariado“. Durante esta etapa, l@s proletari@s que han llegado al poder se ven obligad@s a defender la revolución contra la antigua clase dominante. Pero una vez que este peligro se disipa, instituciones como el aparato estatal y militar necesarios para ello, se marchitarían por innecesarios.
L@s gobernantes de los estados del Bloque del Este apelaron a esta „dictadura del proletariado“, como justificación ideológica para sus instrumentos de dominio y sus estructuras de poder. En el curso de los acontecimientos, la demanda amplia de la autodeterminación por parte de l@s trabajadores se convirtió en su exacto opuesto, a saber: una dictadura burocrática sobre la gran mayoría de la población. Bajo el liderazgo de Lenin, en 1917 la Revolución de Octubre condujo a la facción bolchevique del Partido Obrero Socialdemócrata a hacerse cargo del gobierno. Inmediatamente después, la gente logró establecer por primera vez una autodeterminación real y popular. Esto fue evidente, por ejemplo, en el hecho de que l@s trabajadores eran capaces de planificar por sí mism@s la producción industrial, mientras que antes siempre habían tenido que poner en práctica las órdenes dictadas por “sus superiores”. Lamentablemente esta fase no duró mucho. Pronto se le puso fin mediante la dictadura de un pequeño grupo del partido, un sistema que fue introducido por Lenin y conducido al extremo por Stalin. Una vez muerto Stalin, el culto a la personalidad que se había desarrollado alrededor de él y de l@s líderes soviétic@s fue abandonado para comenzar un período de „desestalinización“. También hubo un esclarecimiento de los crímenes cometidos por el Estado. Sin embargo, la dominación autoritaria de la burocracia de partido sobre la población y el control en casi todos los ámbitos de la vida social continuaron expandiéndose en todos los países del Bloque del Este.

‘Socialismo Real Existente‘ II: En lugar de la liberación del trabajo, liberación a través del trabajo
Los países del este prometieron a sus habitantes un sistema económico que funcionara sin un desempleo masivo, sin el principio de la competencia, y sin explotación. Pero los países del este no lograron desarrollar un sistema económico comunista autosuficiente. No había una ruptura fundamental con los principios determinantes de las economías capitalistas. En esencia, ellos sólo se limitaron a cambiar el nombre de „empresa privada“ a „empresa de propiedad nacional”. Los criterios básicos de la producción capitalista intercambio, dinero, salarios y beneficios – no estaban realmente en tela de juicio. Esto acabó en el hecho de que incluso los estados del „socialismo real existente“ competían entre sí, generando una réplica exacta de los estados capitalistas mismos, llegando incluso a utilizar medios militares para obtener esferas de influencia a nivel global. En definitiva, las cúpulas políticas de los llamados países socialistas, competían con el capitalismo desde dentro de sus categorías más centrales, a saber: la presión de trabajo o la necesidad de ser eficientes sin importar el efecto que ello pudiera tener en la vida de las personas. La verdad es que un proyecto así, entrar en un juego donde no se ponen en tela de juicio las reglas mismas con las que se juega, es bastante idiota. De hecho, no fue una gran sorpresa que el capitalismo terminara por ganar un juego que el socialismo ya había empezado a perder desde el principio.
En la vida cotidiana del „socialismo real existente“ estas deformaciones se manifestaron, entre otras cosas, a través del predominio de un fetichismo del trabajo de pleno derecho. La gente trabajaba para ampliar la riqueza del Estado más que la de la población. Otr@s tenían que hacer trabajos en gran medida inútiles o superfluos con el fin de crear la impresión de „pleno empleo“. Así fue como el trabajo dejó de ser meramente un mal necesario que tan sólo se practica según lo que realmente se necesita. La gente allí tenía que trabajar tanto como antes bajo el régimen capitalista.

‚Socialismo Real Existente‘ III: Organismos que trabajan duro, almas endurecidas
Esta fetichización del trabajo fue sólo una parte del llamado ideal socialista. El trabajo duro también estaba para endurecer el cuerpo y la demanda de una manera moralista y ascética de la vida recordaba a la atmósfera deprimente y opresiva de las iglesias protestantes. Pero, si se condena cualquier signo de debilidad y cada vez que se manifiesta una emoción se la etiqueta de gesto „pequeño burgués“, todos los fundamentos necesarios de una sociedad cuyo objetivo es cubrir íntegramente las necesidades de las personas no puede más que fracasar. Esto significa que, si la capacidad de empatía, el comportamiento no-autoritario y un intento de comunicación no violenta es nulo, imposible será también alcanzar el objetivo final del cambio de organización social. Ahora bien, ¿por qué nos encontramos en este punto? Porque vemos que hoy por hoy quien quiera tener éxito dentro del capitalismo también tiene que endurecer y fortalecer esos pedacitos de él o de ella que son autoritarios y violentos.
Con todo esto no queremos pedirles a tod@s que sean “buen@s” y “altruistas”. Suficiente altruismo hay ya en la sociedad cuando, por ejemplo, la gente va a morir voluntariamente por „su“ nación. No se trata de eso, lo que se necesita es despertar la voluntad en la realización de las necesidades propias, y luego abrir vías políticas para poder llevarlas a cabo de una forma no violenta. En nuestra experiencia personal, el (re) conocimiento de nuestras propias formas autoritarias pueden despertarnos temores. Pero eso es el primer paso hacia el cambio. Pues, volviendo al „socialismo real existente“ y su culto a la dureza en el trabajo y los sentimientos: se desarollaba una personalidad autoritaria comparable a la de la sociedad capitalista. Es por ello que a nosotr@s nunca llegarán a sorprendernos las crueldades que todas aquellas personas que se hacían llamar „comunistas“ fueron capaces de cometer. Una sociedad que no está interesada en impulsar la capacidad de las personas para la empatía, pero sí lo está en promover el autoritarismo, es lo contrario de lo que podríamos llamar una sociedad emancipadora.

’Socialismo real existente’ IV: ¿Era inevitable el fracaso?
Cuando la gente critica las antiguas dictaduras del Bloque del Este, much@s responden que éstas surgieron de circunstancias mucho más difíciles que las de sus competidores en el oeste. Y, en efecto, la Revolución de Octubre en Rusia sucedió a pesar de una fuerte presión de las potencias capitalistas europeas. El Oeste apoyó a enemig@s intern@s de la revolución – como los grupos contrarrevolucionarios „blancos“ – tanto como les fue posible. En particular, la Alemania que unos años más tarde se convertiría en la Alemania nazi, ejerció una enorme cantidad de presión sobre l@s dirigentes soviétic@s en su camino a la construcción de una sociedad distinta. Por eso ell@s tenían que seguir adelante con la industrialización, y no con poco sacrificio humano, para armar militarmente al país y poder defenderse de un ataque inminente.
Si bien en todas estas explicaciones hay una parte de verdad, no podemos pasar por alto el hecho de que las revoluciones siempre ocurren en condiciones muy difíciles. Una política creada en estas circunstancias debe estar preparada para hacer frente a estos problemas de manera racional. Incluso dentro de los partidos comunistas de la época se hicieron llamamientos para crear una sociedad liberada de personas que se unen por su propia voluntad. En una sobria reflexión, juzgando a partir de estas normas, el ‚socialismo real existente‘ ha sido un claro fracaso.
Pero señalar estas circunstancias adversas no debe dar la falsa impresión de que las estructuras de poder del ‚socialismo real‘ no tenían nada que ver con la ideología bolchevique de Lenin. El „centralismo democrático“ no inevitablemente conduce al estalinismo. Pero en la práctica de la URSS, el partido de vanguardia de Lenin significaba un régimen autoritario de revolucionari@s profesionales, que estaban por encima de la base proletaria del partido. Esto se manifestó de forma evidente en el hecho de que incluso dentro del partido la oposición no estuviera permitida, y la base misma de éste estuviera estrictamente vinculada a las decisiones de ese partido de vanguardia.
En nuestra opinión, las purgas no fueron una sorpresa dentro de un partido cuya doctrina central era un materialismo histórico que se veía a sí mismo como la vanguardia de un cambio histórico inevitable. „Procesos necesarios“ que se estancan o fracasan pueden ser explicados de dos maneras diferentes. La primera se basa en la idea de que todos ellos no eran, en última instancia, realmente necesarios. Pero, por desgracia, aparte de Lukács, comunistas de izquierda como Gorter y Pannekoek y la teoría crítica, fueron muy poc@s l@s que se inclinaron por esta opción. La otra explicación del fracaso es que se negó a aceptar los errores cometidos a nivel de la sensibilidad social y se dedicó a la persecución de l@s „culpables“. A esta otra alternativa se aferraron la mayoría de l@s dirigentes, cosa que explica la terrible y larga lista de supuestos contrarrevolucionari@s dentro del Partido Comunista de la Unión Soviética. Desde esta visión de la historia, no es de extrañar que Stalin y compañía se convirtieran en los mayores asesin@s de comunistas de toda la historia.

¿Y ahora qué?
Aunque nuestras razones para abordar la cuestión del „socialismo real existente“ son totalmente diferentes a las de la corriente política, ese proyecto fue, en nuestra opinión, realmente una catástrofe. Pero sería estúpido concluir de ello que la búsqueda de alternativas no vale la pena. El sistema capitalista en el que vivimos significa terror constante. Este terror toma la forma de guerra, pobreza y opresión en los llamados ‚países en desarrollo‘, pero también cada vez más en las metrópolis capitalistas. Un@ ni siquiera tiene que mencionar la evidencia de que 30 000 personas mueren cada día a causa del capitalismo, para terminar señalando que la búsqueda de alternativas a este sistema económico no puede esperar ni un día más.

Para seguir leyendo:

Anton Pannekoek
http://www.marxists.org/espanol/pannekoek/

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strassenauszucker <![CDATA[Cuando las abejas vuelan hacia las flores…]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/15/cuando-las-abejas-vuelan-hacia-las-flores/ 2014-08-15T20:08:57Z 2014-08-15T20:08:57Z Allgemein Other Languages El por qué de una relación entre el género y el Estado
Sexo, sexo, sexo… ¿te llamé la atención? Hay gente que se está asombrando de que una revista izquierdista-radical escriba esto – claro. Y también la gente que espera un artículo arrecho está atenta. Así que ahora podemos revelar de qué se trata: tiene que ver con la pregunta de qué relación tiene el estado con el género, y también trata del feminismo. ¿Feminismo? Esperen, ¿no es ése el cuento viejo de mujeres desnudas locas de los 60? ¿Por qué empezar de nuevo con eso?

Una vieja relación amorosa…
Porque sí. Cuando se trata de dichos estúpidos y ligues, de formas machistas de hablar en el colegio, en el trabajo, entre amigos o en el grupo antifascista… el sexismo todavía forma parte de la vida diaria. Se trata de uniones entre hombres, en las estructuras de la universidad y en la economía, los que evitan que las mujeres lleguen a posiciones de mejor pago; se trata de profesores de física que todavía creen que las chicas no pueden pensar de manera tan lógica como los chicos (que de nuevo produce comportamiento inse- guro y callado) y se trata de violencia verbal y física contra dos mujeres que se besan en la calle o aquellas que tal vez no entran a la imagen típi- ca de cómo tiene que ser “una mujer verdadera”.
Los papeles tradicionales, los cuales nosotr@s también reproducimos diariamente en forma de ideas y comentarios, no son nuevos. Ideas de cómo deben ser chicas y chicos, hombres y mujeres, mantienen su efecto desde hace ya muchos siglos. Con el desarrollo del capitalismo en el siglo XIX, se formó una división relativamente clara entre la tarea doméstica y el trabajo asalariado en fábricas y minas de carbón. Se establecieron “características de sexo”, basadas en los antiguos papeles tradicionales. A partir de allí parecía muy natural que la mujer se queda en casa, cuidando el hogar y l@s niñ@s, limpiando, cocinando, consolando a la familia y en general siendo responsable del trabajo emocional… En resumen su papel era el de apoyar a la reproducción del hombre, para que éste pudiera salir el día siguiente a trabajar nuevamente como un burro.
Aunque desde entonces hayan cambiado las estructuras familiares, esa perspectiva se mantiene hoy en día. El 90% de las familias monoparentales son madres solteras. También en el trabajo asalariado generalmente son mujeres que cuidan a niñ@s, enferm@s y ancian@s – todos aquellos trabajos que de promedio están muy mal pagados.

Quien está acostado abajo, tiene que cocinar
Sin embargo dices: “¡Ya se ha mejorado mucho la situación de la mujer en países occidentales!”. Te refieres a que las mujeres mismas se preocuparon por mejorar su situación actual: derecho al voto, revolución sexual, y estudios están considerados hoy en día como algo natural. No queremos negar que se ha cambiado mucho durante el último siglo, y especialmente desde los años sesenta con el movimiento feminista (del cual much@s se burlan) que destrozó el rol tradicional aburguesado de ama de casa. Al final las luchas también se convirtieron en leyes: en Alemania las mujeres pueden votar oficialmente desde 1918, comparado con Suiza, donde tardó hasta 1971. Nuestras abuelas o madres todavía tenían que pedir permiso a su esposo para firmar un contrato de trabajo, desde 1977 existe también para la mujer el derecho a la elección del puesto de trabajo. Desde 1979 el padre ya no tiene la última palabra en cuestiones de educación. La violación en el matrimonio son penables desde 1997 (pero hasta el año 2004 sólo se procesaba con la solicitud de la mujer), y así suma y sigue. Casi se podría pensar que el Estado es el feminista más grande de tod@s. Probablemente que a muchos padres no les gustaría aprender a cambiar los pañales, si no existiera el apoyo económico. Después de todo las familias reciben ésa prestación solo por más tiempo, si tanto el padre como la madre hacen una pausa en su trabajo para poder cuidar a su(s) niñ@(s). Y desde hace poco existe la ley contra la discriminación en el trabajo que le hace posible a la mujer llevar discriminaciones a juicio.
Hasta este punto todo suena bien, pero en este artículo queremos mostrar que en general existen razones precisas para la intervención del Estado en las cuestiones de género. Éstas no tratan de luchar en contra del sexismo, sino persiguen, directa o indirectamente, intereses económicos. Se podría argumentar que no importa, mientras sucedan las cosas correctas. Solo que se trata de una falacia, porque primero uno ya se puede dar cuenta que las leyes no tratan de la emancipación, y segundo: quien se pone la emancipación como meta respecto a las relaciones de género, inevitablemente será limitado tarde o temprano si se confía en el Estado. Y justo eso es lo que no queremos, no queremos recibir las mismas condiciones sexistas, la misma mierda de siempre ligeramente reformada y disfrazada.

El cuento de la cigüeña…
Ante todo los estados tienen un precisa tarea: preocuparse de que el capitalismo funcione sin dificultades en el territorio nacional. Solo entonces tienen la oportunidad de mantener una buena posición contra los otros estados en el mercado mundial. Para eso también se necesita una población, que esté más o menos contenta y que no se rebele tan fácilmente. Cualquier movimiento de emancipación está visto por el Estado desde esa base. Esfuerzos y demandas reformistas que no se opongan a sus intereses pueden ser aceptadas, las que van en contra deben ser ignoradas o combatidas. Este fue el caso del movimiento feminista. Los estados modernos industriales no se pueden permitir perder la mitad de la población como mano de obra, lo que significa que los roles tradicionales e imágenes sexistas pueden implicar también para el estado un obstáculo. Eso explica por qué surgieron los “mejoramientos”.
Pero eso no cambia en nada el interés estatal por la política familiar y poblacional, o sea el interés en el cuerpo “femenino”, la regulación de los nacimientos, la crianza de niñ@s, y quién va a la cama con quién. De todos modos se trata de ciudadan@s futur@s, y con ello de mano de obra futura. En el artículo 6 de la ley constitucional de Alemania se dice: “Matrimonio y familia disfrutarán de la protección particular del orden estatal”. Así es, ahí lo tenemos escrito, la familia sigue siendo una unidad muy importante en la sociedad. Otr@s dicen que es “el gameto del estado”, qué asco. Pero no padres y madres cualquieras deben formar ese “gameto”, del subsidio parental se benefician principalmente las personas con mayores ingresos, que normalmente tienen una educación “mejor”, y esa es la idea antigua. En el día del/a empleador@, 2006 la canciller federal Merkel dijo: “hoy tenemos el problema de que el 40% de l@s academic@s no tienen niñ@s (….). Esa es una situación que un país tan desarrollado, no puede darse.” De esa manera funciona política de población dentro del estilo moderno.

¿Azul o rosado?
Al mismo tiempo el Estado cimienta un reglamento de dos géneros y no deja válido a ningún otro de por medio. Por todo lado tropezamos con muestras y normas a las cuales nos tenemos que ajustar -“…pórtate como una dama, muestra que eres un hombre de verdad…”-. Personas que no se sienten ni como el uno ni como la otra, l@s que simplemente no quieren obedecer ningún rol de género prevaleciente, vuelven a ser l@s marginad@s en el colegio, el gimnasio, el trabajo o en el parche. Y el Estado ayuda, porque la cédula de identidad tiene que marcar el sexo femenino o masculino. Personas intersexuales, las cuales nacen con sexo no definido, están operad@s nada más nacer para reconstituir la llamada claridad.
Lo que queremos mostrar es que durante la historia se ha cambiado mucho, también en lobueno. Claro que nadie quiere que ese desarrollo retroceda, pero igualmente no debemos hacernos ilusiones. Ese tipo de reformas, por cuales además se ha luchado mucho, simplemente representan una ampliación de las normas capitalistas. Significa que todo se queda más o menos como es, el capitalismo no se hace mejor sólo porque el matrimonio homosexual está legalizado, porque existe la píldora, o porque pagan más subsidios por hij@s. El capitalismo simplemente se adapta a nuevas condiciones con la finalidad de que siga funcionando el horror día tras día.
Pero no sólo quiero tener el permiso de poder trabajar tanto como un hombre, o mejor dicho competir con ellos por un puesto de trabajo. Tampoco tengo ganas de ser una máquina de parición para nuev@s aleman@s. Emancipación e igualdad significan más que el derecho a ser igualmente explotad@s. Además no todas las mujeres se benefician de la igualdad, sino solo las alemanas: migrantes sin pasaporte alemán aún no son iguales delante de la ley. Solamente con la acogida de la familia nacional y la aceptación de sus reglamentos estatales se puede esperar un trato igual. Eso puede mejorar la situación actual de mucha gente, pero la igualdad tampoco es verdadera para l@s que participan. Una emancipación que necesita un estado y una nación no es una emancipación verdadera. Eso significa que al lado de las luchas diarias contra el sexismo, también se tiene que luchar por una sociedad sin capitalismo y naciones- y al revés.

Y si alguien se interesa que hago en la cama, le cuento: ¡la revolución es mi novia!

Para seguir leyendo:

IHU On-Line

www.genderremixer.com

Nancy Fraser: 
El feminismo, el capitalismo y la astucia de la historia. In: New Left Review

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strassenauszucker <![CDATA[¿¡Comenzar con un@ mism@!?]]> http://strassenauszucker.blogsport.de/2014/08/07/comenzar-con-un-mism/ 2014-08-07T21:33:46Z 2014-08-07T21:33:46Z Other Languages Sobre no comer hamburguesas, no usar ropa de H&M y no realizar viajes, o de por qué a menudo la crítica a todo esto se vuelve tan cómoda

Hay varios temas de debate recurrentes en las cocinas de pisos compartidos. Uno de ellos es, a buen seguro, el siguiente: ¿En qué medida puedes cambiar personalmente las condiciones sociales con tus acciones individuales? ¿Tenía razón Michael Jackson al cantar: “I am starting with the man in the mirror”? Por lo general, estas discusiones se eternizan hasta llegar a un punto muerto y a ninguna conclusión. Muchas de las personas que llegan en algún momento de su vida a desarrollar un pensamiento de izquierda lo hacen a partir de un cuestionamiento inicial del propio comportamiento y, especialmente, de los hábitos de consumo. El boicot a McDonald’s, H&M o Coca Cola, el rechazo al uso de productos animales, el repudio a ciertos destinos de viaje y medios de transporte o la compra de productos de comercio justo: todo esto es un intento de transformar una situación identificada como mala por medio del comportamiento individual.



Frente a esto se alza una crítica que podría parafrasearse más o menos así: “¡El problema es el sistema, estúpid@!” Quien pretende ejercer un cambio a nivel individual se hace ilusiones. En el mejor de los casos no es más que una gota en medio del océano, es decir, un sinsentido. Y en algún momento alguien deja caer la frase: “No hay vida correcta dentro de lo falso” (formulada por Theodor W. Adorno, aunque originalmente se refiriera a algo ligeramente distinto). A las iniciativas que quieren mitigar el sufrimiento en el aquí y ahora, se las acusa muchas veces de realizar pura caridad. Pero, aunque estemos de acuerdo con que el sufrimiento que existe en el mundo es producto de la sociedad en la que vivimos, y en que éste sólo desaparecerá con cambios estructurales radicales, también creemos que este tipo de crítica es demasiado superficial.

Hacer bailar las dinámicas de género y de comunicación
Gran parte de nuestra propia vida cotidiana se encuentra dentro del área en la que una actitud reflexionada – y en caso necesario, cambiada – puede llegar a reducir de forma concreta el sufrimiento. Hablamos de las dinámicas de género. Es cierto que, por un lado, estas relaciones y todas sus variaciones se orientan sobre todo por las exigencias actuales del capital y del Estado. Por ejemplo: la idea de la compatibilidad de trabajo y familia, surge debido al hecho que un estado moderno no se puede permitir que la mitad de su población esté al margen de ser usada por el capital. Por otra parte no existen limitaciones objetivas que nos impidan romper con todas esas estúpidas concepciones de cómo debemos ser y presentarnos. En otras palabras: si mucha gente rechazase la idea de que las niñas y mujeres son taaaaan dulces y tan delicadas y de que es el deber de un hombre de izquierdas explicarle como funciona el mundo; así como la idea de que los niños y los hombres son taaaan fuertes y tan duros miembros del movimiento antifascista que es el deber de una mujer de izquierdas convertirse en su trofeo; sólo entonces podría cambiar verdaderamente algo, por lo menos en tu grupo de amig@s o en tu colectivo político. Pasa algo parecido con los estereotipos racistas. Más allá de la simple crítica a los contenidos concretos de dichos estereotipos contrarios a la emancipación humana, se requiere una reflexión sobre los propios prejuicios. Se requiere de un cambio en la manera de pensar, de sentir y de actuar de cada un@ de nosotr@s. Y, aunque este cambio en el comportamiento individual conlleve algún tipo de renuncia en pro del bienestar de otr@s, en este caso es diferente; liberarse de estos prejuicios es una ganancia para tod@s. Otro campo abierto a la transformación individual son las dinámicas de comunicación; también en la izquierda se hace uso de un idioma autoritario. Aparte del obvio sufrimiento que conlleva, este lenguaje termina (re)produciendo estructuras jerárquicas. Si la próxima revolución aspira a ser liberación verdadera, se necesitarán personas que no quieran nunca más volver a un estado de obediencia y a las que nunca se les ocurra pensar que no tienen nada inteligente o nada mejor que decir. Si es esto lo que quiere lograrse, no puede ser compitiendo y anhelando cada un@ a ser una persona con autoridad; debe de llevarse a cabo un análisis y un cambio de las dinámicas propias de la comunicación.

Del privilegio de ser pobre en países ricos
Si en los ejemplos mencionados se ha in- tentado mostrar la posibilidad de cambio a través de acciones personales, los próximos ejemplos muestran los límites de los mismos.
Y, sobre todo, lo más importante: aquí la exigencia de un cambio en el comportamiento es señal de una falsa crítica del modo de producción capitalista. Por ejemplo: cuando algun@s de nosotr@s hacíamos planes de viajar a Marruecos para escapar del invierno, quisimos convencer a un amigo que tiene poco dinero, “Hay bungalows que no cuestan más de dos Euros.”, -le dijimos. A él le resultó chocante. Era inconcebible que nos alegrára- mos de los bajos precios, que no se basan en nada más que en la pobreza de la gente. El hecho es que no nos podemos costear viajes caros. Entonces, ¿nos quedamos en casa?
En general, se puede concluir que, cuando se trata de la economía, los efectos de un cambio en el comportamiento individual son muy limitados. Esto tiene que ver con las formas y sobre todo con las razones de producción de todos los trastos que se fabrican para nuestra vida cotidiana. La producción no se lleva a cabo de la manera más razonable, que sería analizando lo que se necesita y, basándose en eso, pensar en cómo podría producirse. En lugar de esto, son las empresas quienes es- peculan sobre la potencial demanda de cualquier producto. Para esto compran la capacidad productiva de l@s que se ven obligad@s a ganarse la vida con ella. Esta relación entre la empresa y sus emplead@s mantiene viva de la explotación de la miseria de l@s que no poseen más que su capacidad de trabajo. A ellos se les plantea esta situación en un imperativo mudo, es decir, no está prohibido dejar de trabajar, pero si no trabajas, simplemente no puedes pagar el alquiler. El ex canciller alemán Schröder lo aclaró diciendo que cual- quiera tiene el derecho de ser vag@, mientras no reciba prestaciones sociales. Muy gracioso. De acuerdo a esto, se entiende que es tu propia culpa si no tienes dinero. ¡Pero es preci- samente al revés! Si las empresas creen poder ganar dinero con una mercancía específica, tienes permiso de producirla para ellos. El dinero que te den depende sobre todo de una cosa: de que tan grande sea la competencia en el mercado laboral. Mientras más gente haya que tenga tu misma capacidad, recibirás menos dinero por tu tiempo y por tu capacidad productiva. Con este salario, la mayoría de la gente tiene que organizarse bien –pues rara vez alcanza más que para lo indispensable y para satisfacer un par de antojos que todavía no ha logrado sacarse de la cabeza.
Y cuando el invierno alemán se vuelve insoportable, mucha gente no puede incluir unas vacaciones caras en su presupuesto, y eso que los hoteles lujosos no son caros porque el salario de sus emplead@s sea especial- mente alto. Entonces, ¿cuál es el resultado de dejar de irse de vacaciones? Mucha gente en Marruecos vive del turismo. Esto no debe malinterpretarse y fomentar el turismo como una forma de caridad hacia la comunidad local. Pero tampoco l@s ayudas si pasas tus vacaciones en Alemania. Las acciones puramente individuales en cuestiones económicas fracasan ante a la economía misma y sus leyes. De la misma manera, nadie tildaría de acción emancipadora el hecho de cederle el puesto de trabajo a otra persona durante una entrevista de trabajo. Son actos de generosi- dad que uno debería poder permitirse si así lo desea – y de ahí que fracasen como preceptos de comportamiento general. ¿Debemos entonces exigirle a l@s ric@s que compren exclusivamente alimentos orgánicos y produc- tos de comercio justo? No, no, harán mejor siguiendo el ejemplo del capitalista Friedrich Engels, que pagó los estudios de su compadre Karl Marx a lo largo de varias décadas, con- tribuyendo así a una solución útil para todos.

¿Cambiar de hamburguesa y de pantalones?
Nadie puede afirmar que el no comprar en H&M y no comer McDonald‘s o Burger King depende de poder costeárselo o no. Contra estos productos se han iniciado campañas de boicot con diferentes demandas, que apuestan por la acción colectiva para obligar a las empresas a cambiar sus estrategias comerciales. En algunos casos estas campañas ya han logrado alcanzar los objetivos deseados; que la empresa boicoteada cambie su práctica comercial por miedo a perder su prestigio. También es posible lograr una sensibilización hacia distintos temas de importancia. Pero ésto es lo máximo que se puede conseguir con este método y, al igual que otras formas de política simbólica, la crítica se queda forzosamente limitada a una o a un par de empresas. Los movimientos de boicot pasan por alto que las empresas en competencia trabajan a menudo con métodos parecidos. Es más, hasta las campañas de boi- cot más exitosas promueven la ilusión de creer que las horribles consecuencias del capitalismo dependen solamente de la (mala) voluntad de unas pocas empresas. Y que si se remplazara esta mala voluntad por una buena, toda la miseria desaparecería. Esto explica también gran parte de la popularidad que tiene este tipo de crítica: la caza de culpables – que en el capitalismo duraría eternamente, puesto que no existe tal cosa – genera muchos más “likes” que un análisis del mercado y del Estado como los aparatos que deben ser abolidos. Pero, ¿debería renunciarse por esto al boicot?
Desde hace cuatro años hay un McDonald’s en el barrio berlinés de Kreuzberg que es vigilado por diez policias por la noche. Las opiniones sobre esto difieren dentro de la izquierda. Vamos a dejar de lado la preocupación nacionalista ante un presunto imperialismo cultural estadounidense, el cual seguramente juega un gran papel en el éxito de la crítica a la (ham)burguesa. La iniciativa contra el local de Kreuzberg se centra principalmente en las condiciones laborales de sus trabajadores. Estas pueden parecer más agradables en un bar familiar, dado que en estos cabe la posibilidad de charlar con l@s clientes. Pero la semana laboral de siete días sigue siendo la norma, por lo cual no queda claro si no sería mejor para la gente traba- jar en McDonald’s y así al menos cotizar en la seguridad social. Por lo menos allí la jerarquía está formalizada y no se mezcla con relaciones familiares, algo que representaría en algunos casos una carga menos para l@s asalariad@s.
¿Qué si entonces recomendamos comer ahí? No, para eso la comida en McDonald’s es demasiado cara, las papas fritas están blandas y la McChicken es cada vez más pequeña. La crítica a los grandes consorcios idealiza la mayoría de las veces los horrores de empresas pequeñas y no se interesa por la razón verdadera por la cual los salarios son reducidos. H&M, Lidl y otras empresas son criticadas. A menudo se les acusa de trabajo infantil. Las personas que critican el trabajo asalariado en general y las condiciones laborales especialmente penosas en los países de salarios bajos en especial tampoco pueden negar la bajeza moral del trabajo infantil. Bien es verdad que el boicot de algunas empresas y marcas puede enlazarse con campañas públicas de gran efectividad para lograr mejoras puntuales en las condiciones laborales, pero la prohibición del trabajo infantil raramente resulta útil para l@s afectad@s. Hay varias razones por las cuales l@s niñ@s son mano de obra barata y en varios países tienen que contribuir al ingreso familiar. Y, aunque las empresas globales desprecien el trabajo infantil, l@s niñ@s trabajador@s son un aspecto implícito del capitalismo. Hay incluso niñ@s que se organizan para hacer valer sus intereses y que se manifiestan en contra de la prohibición del trabajo infantil, como por ejemplo en Brasil. Pues en el caso que esta prohibición se llevara a cabo, el trabajo del que viven se volvería ilegal, de tal manera que su dependencia de sus “jef@s” aumentaría, al tener que evitar a toda costa el contacto con la policía. La protesta de l@s niñ@s (y de l@s que los explotan) tuvo éxito y al final la Constitución no fué modificada. El trabajo infantil es uno de los ejemplos más trágicos de cómo en el capitalismo un esfuerzo bienintencionado siempre puede empeorar la situación.

¿Qué remedio queda?
Entonces, ¿cuál es la diferencia entre esto y la idea de que el cambio social es imposible, hagamos lo que hagamos? La diferencia reside en examinar cada propuesta de acción concreta de manera individual, y no desacreditarlas todas en abstracto. Por ejemplo, no podemos despreciar el valor de las protestas llevadas a cabo en aeropuertos para evitar las deportaciones de refugiad@s, o la mitigación concreta de la pobreza, tildándolas de acciones inútiles o efímeras. Pues aunque algo desesperados, estos son simplemente intentos de mantenerse human@ bajo las condiciones imperantes y de evitar sufrimiento en formas concretas. Y es que es completamente comprensible que no se pueda esperar ni un minuto más para realizar un cambio cuando se vive tal horror de cerca. Precisamente por eso debe evitarse un enfoque exclusivamente dirigido al escándalo y a los excesos, sin hacer mención del principio que está detrás de todo eso, el cual produce el horror en sí – el que lo hace necesario y lo produce en masa. Reconocer este principio, entender los excesos como parte de una regla que tiene bases sistemáticas y con- vencer de esto a otr@s tampoco debe ser subestimado. Las rebeliones futuras también deben prepararse. Y la persona que afirma tener todo esto en mente pero que lo que importa son las acciones concretas, no comparte nuestra crítica.
A fin de cuentas esta persona ignora que son los mismos principios de este sistema económico los que hacen que las situaciones en las que se pudiera mitigar un poco el sufrimiento sean interminables y desmedidas. Pues puedes ir al cine o darle ese dinero a la persona mendigando en la calle. Puedes ir de vacaciones o hacer una donación a un proyecto genial, como por ejemplo a esta revista, “Calles de Azúcar”. Podrías lavar cada vasito de yogur antes de tirarlo para que la gente que ordena la basura (mano de obra más barata que una máquina) tenga que lidiar con menos porquería. El principio capitalista se ocupa de que la lista de este tipo de situaciones sea interminable.
Así es que no se puede encontrar una respuesta satisfactoria a la pregunta de hasta qué punto deberíamos consumir de una manera diferente. Cada cual tiene que decidir por sí mism@. Pero nos sorprenden todas aquellas personas que agotan toda su energía en memorizar todos los nombres de las empresas diabólicas y los ingredientes nocivos en vez de, por ejemplo, evitar sufrimiento concreto reflexionando sobre los propios prejuicios racistas o sexistas. Y l@s que sigan opinando que son las decisionesdecompralasque,dehacersedeunamanera correcta, nos llevan a un cambio que termine por fin con toda la miseria, se hacen ilusiones falsas sobre el mundo. Y son prescisamente estas ilusiones las que impiden, en el fondo, un cambio real de las condiciones imperantes.

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