PorNo? PorYes? PorHaps… Por qué no todos los pornos son calientes.

Pornografía según Wikipedia es „la representación directa de la sexualidad humana y el acto sexual con el objetivo de excitar al espectador sexualmente, enfatizando los órganos sexuales deliberadamente en la actividad sexual“. Para much@s de nosotr@s ha llegado a ser parte de la vida cotidiana. Tal vez alguna vez nos hemos avergonzado al encontrar en la última esquina del cajón de los DVDs la colección de películas de nuestros padres; o amig@s nos han mostrado alguna imagen en el teléfono celular; tal vez algun@s de nosotr@s han navegado en youporn.com, pero también casi no hay películas normales sin una escena de sexo. Según los medios de comunicación somos „la generación porno“. Y entonces cuando se discute sobre ésto, las etiquetas más comunes son la protección de los menores, PorNo, censura y la pérdida de la inocencia, etc.

I wanna sex you up
No nos apetecen mojigat@s moralistas que señalan con el dedo índice a la juventud supestamente podrida, ni mucho menos el sexismo general de esta sociedad que reduce constantemente a las mujeres a objetos sexuales. Y no nos parece fácil encontrar una posición con respecto a la pornografía. Sin embargo queremos intentar aclarar algunas cosas.
De alguna manera para tod@s está claro: el sexo no es algo malo. Afortunadamente, quedaron atrás los días en que se debía estar casad@ para tener sexo. La educación sobre anticonceptivos y enfermedades de transmisión sexual es de fácil acceso. También se ha vuelto de alguna forma más fácil salir del closet. La prensa sensacionalista dice hoy en día: „Toda mujer puede masturbarse“, e incluso se puede cuestionar la monogamia y considerar vivir relaciones abiertas o superar por completo las categorías de amistad y relación amorosa. Películas como “Drei“ (“Tres“) han logrado salir de la subcultura. La sexualidad se puede sentir fabulosa y a esta altura parece tener sentido posibilitar que el mayor número de personas tengan buen sexo consigo mism@ y con un@, dos, tres o much@s otr@s. Así que si la sexualidad es algo positivo, entonces ¿por qué no las películas pornográficas, cuyo fín es (ver más arriba) „excitar sexualmente al espectador“ (o como lo diríamos nosotr@s: l@s espectador@s)?

There‘s no sex in your violence
Bueno, todavía hay un problemita: el sexo en esta sociedad no está relacionado sólo con placer sino también con violencia y sexismo. Según un estudio realizado por la Universidad de Munich, una de cada cinco mujeres ha experimentado a lo largo de su vida violencia sexual y cada vez se discute más y más la violencia sexual contra hombres y niños. El sexismo está en todas partes: cuando de nuevo sólo las mujeres lavan los platos o cuando en un plenum sólo los tipos hablan entre sí, cuando a las mujeres no se les confían responsabilidades en manifestaciones y además los estereotipos en comerciales, películas, etc. Todas estas ideas son producidas por las estructuras sociales, por ejemplo por la política estatal de la familia o por el pago de salarios desiguales, o también por nuestro propio pensar y sentir cotidiano y su comportamiento resultante. Back to the problem: casi toda la pornografía habitual es muy sexista, las mujeres en su mayoría sólo existen para dar placer a los hombres, siempre“tienen ganas“y están dispuestas. A menudo son bastante dulces y de alguna manera manejables: como estudiantes, niñeras, azafatas o enfermeras. Sexo lésbico nunca ocurre en igualdad de condiciones, siempre se desenvuelve hasta que el tipo se presenta en la puerta, completamente excitado por las mujeres y para luego así mostrales lo que han estado extrañando todo el tiempo. El hombre, por supuesto, siempre „puede“ e infinitamente mucho tiempo. Es evidente que todas las mujeres cumplen con estándares corporales – los hombres al contrario no cumplen con esos estándares tan acuciosamente, ya que el espectador masculino podría acomplejarse. Al final siempre hay el „money shot“, en el que la mujer recibe el semen en la cara, por lo general arrodillada. Muchos pornos muestran las fantasías de violencia de los hombres contra las mujeres que no tienen que ver con el sexo BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión, Masoquismo ) donde los actos se basan en la confianza y el acuerdo común, sino que tienden a sugerir una violación. La pornografía heterosexual mainstream es a menudo una expresión del sexismo existente en la sociedad. Y al mismo tiempo contribuye a que el sexismo se refuerze una y otra vez, porque no hay otras imágenes alternativas de la sexualidad. El resultado es que much@s adolescentes adquieren a través de la pornografía sus primeras nociones de sexo y luego, cuando realmente terminan en la cama con alguien, están muy estresad@s, ya que entonces esa primera vez debe ser como se muestra en la pantalla.
Al mismo tiempo el sexo es algo hermoso. Y ver a otras personas teniendo sexo, así sea solo en una película, puede ser agradable y hasta inspirador.
El debate sobre la compatibilidad entre el consumo de pornografía y una actitud no-sexista y feminista no es nada nuevo. En el movimiento feminista de la década de los 70, las mujeres expusieron la pornografía como un factor determinante de las actitudes sexistas en la sociedad. Por ejemplo se dijo que el consumo de material pornográfico facilita la violencia contra las mujeres. „La pornografía es la teoría, violación esla práctica“ era un lema de la época. Alice Schwarzer, quien escribe hoy para el periódico BILD, lanzó en 1987 la campaña „PorNo“, que fue relanzada hace poco y que aboga por una ley contra la pornografía. La tesis de que la pornografía es causa directa de la violencia y que hace de hombres inofensivos hombres violadores, ya ha sido refutada (en los países donde se ha aflojado la legislación, se ha observado a menudo una disminución de las violaciones, aunque la liberalización de la moral sexual también ha jugado un rol importante), pero el contenido sexista de la pornografía común ha cambiado poco.

Too sexy for this party
Como respuesta a este movimiento fue fundado en la década de los 80 en los EE.UU. otro movimiento feminista que se autodenominaba „sex-positive“. Aunque estas feministas criticaron también las imágenes sexistas del porno heterosexual, querían contradecir el estereotipo de las feministas mojigatas y enemigas del sexo. En lugar de ser objetos pasivos del deseo masculino, quisieron exponer el deseo y la participación sexual activa femenina. El movimiento estimó que la crítica generalizada a la pornografía niega la autonomía sexual de las mujeres.
También consideraron que poner el foco en el porno distrae de muchos otros lugares donde aparece el sexismo en los medios, por ejemplo en los roles tradicionales en series de horario estelar. Pero también vieron en el porno una oportunidad: En contraste con la realidad cotidiana se puede en un escenario pornográfico montar, exagerar e invertir conscientemente las relaciones de poder. Luego de analizar los roles tradicionales, se puede jugar con éstos y revertirlos. Y así se pueden visibilizar y flexibilizar relaciones que a menudo son rígidas e invisibles..
El movimiento „sex-positive“ también criticó que las feministas de PorNo hiceran un llamado a la prohibición de la pornografía, apoyando así posiciones conservadoras. Una censura más estricta siempre afectó en primer lugar las librerías de gays y lesbianas o a la comunidad BDSM y a la vez dificultó, por ejemplo, la educación sexual.
Además esta posición anti-porno tan estricta a menudo va de la mano con una actitud de compasión y de desprecio por l@s trabajador@s de la pornografía y l@s trabajador@s sexuales, que no siempre se ven a sí mism@s como víctimas y que han querido dejar en claro que su trabajo sólo es uno más entre muchos otros trabajos de mierda y que más bien necesitan mejores condiciones de trabajo y sindicales en lugar de lástima.

She‘s got the look
El feminismo „sexo-positivo“ ha logrado desde entonces llegar hasta Europa y esto ha tenido efecto en la escena alternativa del porno. En la actualidad hay cada vez más empresas y productor@s que ruedan pornos reivindicando un carácter feminista y emancipador. L@s representantes del movimiento desarrollaron distintos criterios para la pornografía feminista. Se ha renunciado a cuestiones misóginas y que menosprecien la dignidad humana, se ha incluido el uso de condones o „dental dams“, en general solo hay sexo seguro y se intentó superar las nociones comunes de la sexualidad. ¿Y por qué los actores y las actrices no deberían reírse o abrazarse de vez en cuando? La producción de pornografía debe estar marcada por la participación de mujeres, así como el deseo femenino debería entrar en foco. Y si se muestra violencia, pues sólo en el caso de que l@s participantes la hayan acordado y éste acuerdo del juego debe ser claramente mostrado. La diversidad de los actores y de las actrices en términos de edad, género, procedencia, tipo de cuerpo y la orientación sexual es bienvenida. También en relación a las prácticas sexuales mostradas hay puntos claves: el sexo no se debe representar siempre como un acto cuyo último fin es la eyaculación del hombre y se debe evitar un espectáculo fijado en la simple penetración. Más bien se trata de una ampliación del espectro sexual, jugando con los estereotipos de género y las formas no convencionales de la sexualidad, donde el orgasmo no lo es todo.
Estas y otras directrices similares tienen lugar en el primer Festival de Cine Porno Feminista Europeo en Berlín, donde se otorga el premio PorYes desde el 2009.

Let‘s talk about sex, baby!
Así que ¿„todo fácil“? Basta con ver porno alternativo? Ciertamente, no es mala idea experimentar y ver si no hay otra posibilidad a lo que siempre se nos ha vendido como sexo „normal“. Tod@s ganaríamos algo con eso. ¿Y por qué en el sexo heterosexual debería ser la mujer la única follada habiendo también dildos con correas?
¿Y por qué siempre hay que penetrar algo? ¿Por qué esta fijación constante con el orgasmo? – tan bueno como lo es, a veces también puede ser estresante y sentirse como deporte. Y nuestra experiencia nos dice que no todo siempre funciona como en un porno, donde no hay accidentes, vergüenzas, pérdida del líbido, pausas para ir al baño, cansancio, manchas de la regla, tonterías, sed, una pierna dormida y calambres. Además, por muy bueno que sea el sexo: a veces es posible no tener ganas o estar harto de él. No sólo hay personas que en general se definen como „asexual“, sino que la sexualidad no siempre es fácil. Experiencias de violencia sexual muchas veces tienen un efecto en la vida sexual. Por ejemplo, experimentar un „Trigger“, cuando de repente se
recuerda la violencia sexual, revivida por un determinado gesto, una palabra o una acción. O un malestar general causado por una sexualización exagerada. Para evitar esto es mejor conversarlo antes y se puede seguir el principio SSC (Safe, Sane, Consensual / seguro – sano – consensual), el sexo de manera segura, bien pensado y basado en el consentimiento de tod@s l@s participantes. Una cosa está clara: ¡No funciona sin comunicación! Como consecuencia es necesario marcar claramente los medios y los espacios. Por ejemplo que la portada del porno aclare qué prácticas se muestran y si hay escenas de violencia, que los volantes de la fiesta alternativa indiquen que mostrarán pornos o que habrá un „dark room“, etc.
No queremos sentirnos mal porque nos gusta la pornografía. Pero queremos estar concientes sobre lo que ésta realmente reproduce y sobre lo que una y otra vez se nos confirma como sexualidad „verdadera“ y „correcta“. Si a un@ le gusta el porno, entonces tal vez vale la pena tratar de experimentar con cine porno alternativo. Y no queremos poner a nadie bajo presión diciendo que para ser bakán, guay, chévere, cool y sexy hay que tener por lo menos un porno en el disco duro. Queremos ser lo suficientemente sensibles para saber que aún cuando la sexualidad es algo maravilloso, también está conectada con violencia dentro de una sociedad estructuralmente sexista. Y por eso es muy necesario comunicar abiertamente (una cosa que nunca pasa en los pornos) con nuestr@s compañer@s sexuales sobre las cosas que nos calientan. Y ahora, con o sin sexo: ¡Que se diviertan!

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